El otro día un amigo mío cuyos padres son
agricultores me contó uno de los maravillosos avances de la tecnología genética:
vender a los agricultores semillas que producen frutos incapaces de dar frutos.
Semillas estériles, hechas para no tener descendencia. Semillas que no sirven
para aquello para lo que la naturaleza las creó: asegurar la continuidad de la
vida.
Semejante avance garantiza que los agricultores
tendrán siempre que volver a comprar nuevas semillas (de nuevo estériles) para
cada cosecha con lo que contribuirán a que el capital se mueva y, por tanto, al
progreso de la economía mundial.
Menos mal que está el ser humano para
corregir los errores de la naturaleza, que no sabe generar dinero.
6 comentarios:
[mode industria agro-genética on]
Se trata de unas semillas de las que surgirán unos cultivos transgénicos más resistentes a las plagas y sequías, y que pueden cultivarse en cualquier época del año. Un avance innegable. Esto ha costado mucho dinero en I+D. Si las semillas no fueran estériles, los agricultores las comprarían la primera vez, pero luego de las plantas sacarían semillas gratis, vulnerando patentes, copyrights, derechos de autor, etc. Haciéndolas estériles nos aseguramos que no habrá piratería agrícola y nos ahorramos un montón de dinero en demandas judiciales.
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La naturaleza debería estar por encima de las patentes, siempre. "y nos ahorramos un montón de dinero en demandas judiciales", ¿se puede ser mas sinvergüenza?
Claro que se puede ser más sinvergüenza. Por ejemplo, imponiendo además un canon a los agricultores propietarios de terrenos cultivables, por ser susceptibles de usar semillas estériles patentadas. Al estilo del canon digital que grava(ba) cualquier soporte susceptible de grabar contenidos con copyright...
Coño, no sabía que ya estábamos aplicando la obsolescencia programada también a la naturaleza. Esto es la leche.
Nos cuelan las mayores locuras como lo más lógico del mundo.
Me parece que, como siempre, se confunde desarrollo con progreso. Pena.
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