jueves, 17 de mayo de 2012
‘el misterio de rosetta’ en akasa-puspa
Es inminente la salida de Akasa-Puspa (Sportula), libro que homenajea al universo de ciencia ficción creado por Juan Miguel Aguilera y Javier Redal en los años 80 y 90, un universo que todavía hoy sigue cautivando lectores. Diecisiete autores hemos sido invitados para homenajear con historias propias ambientadas en el fascinante escenario de Akasa-Puspa, “La Flor que Brilla en el Cielo”. Además de Juan Miguel Aguilera y Javier Redal, en la antología, coordinada por Rodolfo Martínez, participan, con ilustraciones, artículos o relatos, Rafa Fontériz, José Antonio Cotrina, Toni Garcés, Rafael Marín, Sergio Mars, Felicidad Martínez, Alfonso Mateo-Sagasta, Daniel Pérez Navarro, Paco Roca, Domingo Santos, José Carlos Somoza, José Manuel Uría, Yoss, Jesús Yugo y un servidor. El volumen cuenta con una espectacular portada obra del propio Juan Miguel Aguilera.
Por lo que a mí respecta, mi aportación es la novela corta o cuento largo (según uno quiera) El misterio de Rosseta, historia en la que invertí seis meses a caballo entre Londres y Valencia. La idea se me ocurrió en una de las numerosas visitas que, a lo largo de mis dos años en la City, hice al British Museum. También me serví de ciertos recuerdos de mi etapa en Milán, trabajando en el archivo de Amnesty International. Además, escribir esta historia me ha dado la oportunidad de hacer algo que siempre había querido: homenajear a Robert Louis Stevenson y a Hergé inventando una historia de aventuras, viajes, tesoros, mapas, civilizaciones perdidas. Aquí va el primer párrafo, el que da arranque a la aventura. Todo sobre el libro AQUÍ:
Bagehót no hubiera llamado la atención de nadie a simple vista, y sin embargo algo en su mirada azul te decía que no estabas ante un hombre corriente.
Lo comprendí a los diez minutos de empezar a hablar con él. La conversación surgió por casualidad, en la taberna. Así sucede siempre en estos lugares. En mi planeta todo el mundo está de paso. No es extraño que dos desconocidos empiecen a hablar sin más. Por eso me gustaba ir allí. Disfrutaba oyendo las historias que otros contaban: viajes, guerras, aventuras. Los demás hablaban y yo escuchaba. Así solía ser. Muchas fortunas y muchas revoluciones en otras estrellas se fraguaron en este lugar. En conversaciones como la que mantuve con Bagehót.
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4 comentarios:
Qué gran proyecto, qué buena pinta...
Tengo ganas de leer los otros relatos, que, excepto uno, aún no lo he hecho.
Me lo llevaré akasa...
muy bueno, Salva...
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