miércoles, 2 de mayo de 2012

entrevista

El estudiante de periodismo Rafa López (y periodista de facto pues ha colaborado o colabora en diversos medios deportivos como Superfootball, Radio GED o el programa Regate y Finta de la radio de la Universidad Miguel Hernández, así como en el blog del mismo nombre) me entrevistó para un trabajo universitario. La especialidad de Rafa López son los deportes, pero seguro que a mí no me eligió por mis logros deportivos…
Aquí la entrevista que me realizó.


"La literatura fantástica española está infravalorada"


José Miguel Vilar-Bou vivió en Serbia durante 9 meses que le sirvieron para dar un giro a su estilo. Fue para dar clases de periodismo gracias a una beca y acabó enseñando música a los refugiados. Las familias destrozadas, los paisajes postapocalípticos y la devastación yugoslava posaron fuerte en Vilar-Bou. Los estragos de la Guerra de los Balcanes cambiaron al valenciano, y provocaron que su ópera prima Los Navegantes pasara de ser una obra de fantasía clásica y sensible a un vanguardista frenesí de vísceras, injurias y sexo.
Si algunos pensaban que la fantasía literaria era solo cosa de la cultura anglosajona están muy equivocados. José Miguel Vilar-Bou -Alfafar, Valencia, 1979- pertenece a una nueva generación de escritores de ciencia ficción y fantasía que ansía romper con los estereotipos fijados en la literatura de entretenimiento en España. Vilar-Bou ha publicado dos novelas: Los Navegantes (2007) y Alarido de Dios (2009). Con esta última, el valenciano fue finalista del premio Ignotus y del Celsius de novela fantástica en la Semana Negra de Gijón.
Pregunta: Vilar-Bou es todavía un autor joven que en diez años de carrera ha publicado dos novelas y diversos libros de relatos, ¿cuándo llegó tu adoración por la literatura?
Respuesta: Prácticamente antes de saber escribir ya contaba historias. Cuando era pequeño mis padres tenían en mi pueblo uno de aquellos cines de doble sesión, y veía películas todos los fines de semana. Luego en clase teníamos que decir lo que uno había hecho, y yo contaba las películas que habían puesto. También escribía historias de lo que me pasaba cuando jugaba a los playmobil o con mis amigos.
P: ¿Y qué tipo de historias contabas en tu infancia?
R: Pues de todo, escribía incluso hasta mis sueños. Todo muy articulado, con su planteamiento, nudo y desenlace. En esa época por ejemplo nos gustaba entrar en casas abandonadas y yo apuntaba lo que nos pasaba, dándole una especie de punto de vista más mágico. De una manera u otra, era como el sueño infantil de seguir jugando.
P: Avanzando en el tiempo, hace unos ocho años estuviste en Serbia, donde ibas a enseñar periodismo, o al menos eso parecía...
R: Eso es muy gracioso, porque cuando acepté una beca de colaboración, estuve aprendiendo durante un año cómo dar clases de periodismo, y cuando llegué a la ONG me encontré que la encargada -una mujer muy dura, buena persona sí, pero muy fuerte mentalmente- me respondió cuando le dije que era periodista que allí no necesitaban gente como yo. Luego me preguntó qué sabía hacer y yo, que casi le dije que nada, le comenté que sabía tocar la guitarra, así que inmediatamente me encontré dando clases de música en un centro de refugiados, con unas condiciones deplorables, fue algo bastante extraño.
P: Se ve muy reflejada tu experiencia en el país balcánico en las obras que has escrito...
R: Cuando empecé con Los Navegantes tenía la sensación de que era una fantasía muy inocente, ligera y viendo lo que tenía alrededor -en ese momento ya vivía en Serbia-, me daba hasta vergüenza enseñar lo que había escrito, así que pasé a una literatura mucho más adulta, con intención, creíble.
P: Han llegado a mencionar de Vilar-Bou que “Acción Mutante” y “Holocausto Caníbal” parecen simples producciones Disney, ¿te gusta ser tan crudo y visceral?
R: Procuro ser natural -dentro de lo que es escribir fantasía-. De hecho, prefiero evitar la violencia gratuita. Quiero contar las cosas tal y como son. Cuando escribo una historia de amor, me gusta que sea amor de verdad, si escribo sobre fantasmas, me documento al máximo para que sea lo más realista posible. Con la violencia lo mismo. Eso sí, intento no adornar demasiado, para que no quede cargante.
P: Todo autor tiene su propio estilo, pero siempre es inevitable dejar en su obra evidencias de otros autores, ¿cuáles han sido tus principales influencias?
R: Para empezar, todos los escritores tenemos que tener La Ilíada, la Odisea, Las mil y una noches y El Quijote como principal referencia, porque en ellas está absolutamente todo: amor, conflicto, humor, ¡incluso los flashbacks!. A parte de estas cuatro, tengo muchísimas: La montaña mágica de Thomas Mann o El Conde de Montecristo, que combina perfectamente el entretenimiento con un fuerte mensaje humano. Luego un autor que también me ha dejado mucho poso sobre todo en el punto de vista moral ha sido Tiziano Terzani, del que me leería hasta las listas de la compra, ya que enseña muchísimas cosas como la tolerancia y la empatía. De todas formas, podría decirte millones, he sido capaz de sacar algo de todo lo que he leído.
P: Perteneces a una nueva oleada de escritores de género, ¿crees que la fantasía puede dejar de ser algo únicamente anglosajón?
R: Hasta hace diez años, la literatura de género en España era carne de kiosko, pero en la última década la cosa ha cambiado. Primero, hay una predisposición del público y segundo el cine ha ayudado mucho, ya que El Señor de los Anillos y Harry Potter han atraído a nuevos lectores. Lo que sí habría que señalar es el respeto que se le tiene en Inglaterra a autores como Robert Louis Stevenson o M.R. James, que incluso se les estudia en las universidades. Esto en España no es así, y por ejemplo Pérez Reverte o Vázquez Figueroa hasta hace poco se les despreciaba, y son auténticos maestros de la literatura de entretenimiento. La literatura fantástica y de aventuras española está infravalorada.
P: ¿Cuál es tu próxima novela y qué título va a tener?
R: Pues no me pongo fecha para La colina de la lluvia, es una novela que me ha llevado mucho trabajo y quiero que lleve su tiempo para que salga bien.

5 comentarios:

Salva dijo...

No veo por qué la literatura no puede ser considerada un deporte.

roberto dijo...

Buena entrevista deportiva. Y mucha suerte para "La colina de la lluvia".

Anónimo dijo...

Salva está loco

Sisco dijo...

Tienes razon con mis catorce años disfrute con la Iliada, pero con La saga de Cien Fuegos de Vazquez Figueroa y sesenta años. Tambien. sisco

José Miguel Vilar-Bou dijo...

por ejemplo Tintín o Mortadelo y Filemón me gustaban con diez años y ahora con 33