lunes, 23 de abril de 2012
derecha
Hubo unos años confusos en los que la palabra "derecha" referida a lo político andaba disfrazándose: que si centro-derecha, que si neoliberalismo, todo eso. Ya casi habíamos olvidado que, en tiempos más claros, la derecha representaba al patrón y la izquierda al trabajador. La degeneración masiva de la vida política a la que hemos asistido en los últimos años había contribuido a aumentar esta confusión. Pero el Gobierno del PP ha necesitado sólo un par de meses para recuperar el sentido clásico de la derecha como el partido del patrón. Esa derecha que contempla a los trabajadores, esos seres sucios, bajos, quejicas, como algo que debe ser controlado, esquilmado y anulado. Y si se resiste, golpeado. En dos meses hemos vuelto a lo más profundo de la Revolución Industrial, cuando se multaba a los operarios por silbar en el trabajo. De nuevo se nos esclaviza, de nuevo se nos pega en las calles, de nuevo se nos roban derechos. A este paso tendrán que volver Marx, Engels y Koprotkin. Rajoy ha recuperado ese discurso paternalista del patrón. Lo demostró sin máscaras (ese hombre siempre lleva una máscara) en el congreso del PP cuando acusó a quienes se manifestaron contra la reforma laboral (expolio laboral, diría yo) de quejarse cuando hay gente que está peor porque no tiene trabajo. Esas palabras definen a un hombre insensible que no siente empatía ni compromiso con los ciudadanos que le han otorgado el poder. Ese hombre ha olvidado que el poder de una democracia emana de la ciudadanía. Quizá somos los ciudadanos quienes lo hemos olvidado.
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3 comentarios:
Lamento decirlo pero... "y lo que te rondaré, morena"
Aunque digan que el pueblo nunca se equivoca, será la propia ciudadanía la que tendrá que esperar a las próximas elecciones para enmendar su error.
asín somos
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