
Juan de Dios Garduño es un francotirador de la novela. Tiene el pulso inquebrantable y el ojo certero de un cazador. Sabe exactamente lo que quiere y cómo debe manejar al lector. Lo he comprobado durante la lectura de Y pese a todo… (Dolmen). Una novela de terror que podríamos definir en una sola palabra: efectividad. La narración es efectiva, los personajes son efectivos, el escenario es efectivo. El conjunto funciona como un motor alemán y hace que te metas en la historia irremisiblemente. Que la vivas. Hacía mucho que no devoraba yo tan rápido un libro. El autor nunca mea fuera de tiesto. Jamás pierde el control de las situaciones ni de los personajes. Es envidiable la habilidad de mecánico metódico con que construye las escenas de tensión. Uno más uno son dos: un libro escrito así tiene que funcionar. Y vaya si funciona.

5 comentarios:
Y pronto: Welcome to Harmony... ¡La película!
Es tan efectivo y tan aparentemente sencillo que puede dar lugar a un película sensacional. Y si la peli no cumple nuestras expectativas, siempre podremos decir eso de: "¡El libro era mucho mejor!".
Es una novela muy muy cinematográfica, es verdad.
Sí la peli logra hacer justicia al libro será un peliculón de agárrate y no te menees.
Algo cambia (a mejor) en el cine español
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