miércoles, 18 de enero de 2012

una de patos

El otro día estuve en L’Albufera. Había un pato solitario en medio de las aguas. Se sumergía en busca de peces una y otra vez. Mientras tanto, otros veinte patos le miraban indiferentes desde la seguridad de la orilla, descansando al sol entre las cañas, perezosos. De pronto, el pato solitario se sumergió y salió a la superficie con un enorme y brillante pez en el pico. Entonces la veintena de patos que esperaban en tierra cambiaron su actitud indiferente por otra codiciosa. Salieron todos en desbandada, gritando, empujándose unos a otros, hacia el lugar donde el pato solitario había hallado el pez. Todos se lanzaron al agua desordenadamente en busca de peces, luchando unos contra otros. Llegaron entonces las gaviotas, animales que son hermosos de lejos, pero que de cerca resultan agresivos y gritones. Las gaviotas utilizaron su violencia y poder intimidatorio para arrebatar los peces a los patos. Durante minutos el agua fue una pelea, un revuelo de alas, gritos, y olas. Mientras tanto, el pato solitario se alejaba tranquilamente con su maravillosa presa en el pico.

10 comentarios:

roberto dijo...

Bonita reflexión...

Noe dijo...

Como la vida misma.

J.E. Alamo dijo...

Pobre pez.

José Miguel Vilar-Bou dijo...

El pez está asegurao, no hay problema

Enric Herce dijo...

Con menos se monta una trilogía: Ducks vs seagulls: pa ti el pez gordo.

José Miguel Vilar-Bou dijo...

vaya, en inglés queda como más potente.
ah, no. Yo me quedo en la orilla. soy más de atún en lata.

Salva dijo...

Y aún dicen que el pescado es caro...

José Miguel Vilar-Bou dijo...

q casualidad, tengo preparada una entrada sobre Sorolla.
De todas maneras a los patos les sale gratis

VERONICA LEONETTI dijo...

Ayyy, cómo me suena esto...

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Si es que a los humanos nos pones alas, pico y plumas y somos patos...