Curraba yo entonces en una revista de Bruselas. Era 2006. Nos invitaron a una recepción con todos los peces gordos del país. La estrella del asunto era Mario Vargas Llosa. Me impactaron la talla y la presencia de aquel peruano alto y elegante. En la sala podía haber 80 personas, y todas orbitaban en torno a él: embajadores, altos cargos, señoronas de esas con joyas. Todos estaban allí por Vargas Llosa, que conversaba con pericia de diplomático.
La invitación al acto me pilló por sorpresa y no tenía yo ningún libro suyo que darle para firmar. Estaba, como todos, rondándole mientras departía con un tío con pinta de importante. Una nube de fotógrafos les rodeaba y varios periodistas tomaban notas de lo que decían.
Entonces me acerqué. Con un poco de brusquedad le cogí por el hombro interrumpiendo su conversación con aquel caballero belga. Los fotógrafos me miraron como se mira a un demente. Ignorándoles, le di a Vargas Llosa la ‘Iliada’, el libro que estaba leyendo en ese momento. Y le dije: “Perdone don Mario, pero no tenía ninguno suyo”.
Antes de firmarlo miró la portada con precaución. Al ver de qué se trataba, sacó la pluma y dijo riendo: “¡Caramba! ¡Voy a dedicar un ejemplar de Homero nada menos!”
Cuando regresé adonde mi jefa ya con mi autógrafo me dijo ésta: “¡Pero José Miguel! ¡Tú eres loco! ¡Cómo le interrumpes cuando habla con el presidente de Bélgica!”
jueves, 22 de diciembre de 2011
lunes, 19 de diciembre de 2011
algunas frases de hemingway
Mi boli de subrayar le robó algunas frases a Hemingway este verano:
"Ya nunca escribiría las cosas que había guardado para escribir hasta que supiese bastante como para escribirlas bien".
"Cada día de no escribir, de comodidad, de ser aquello que despreciaba, ablandaba su habilidad y su voluntad de trabajo, de modo que, finalmente, no escribía nada".
"Que quizá podría eliminar la grasa de su alma en el mismo modo en que un luchador iba a la montaña a trabajar y entrenar con el fin de quemarla de su cuerpo".
"Hagas lo que hagas, tu vida está donde está tu talento".
"No se espera de ti que te gusten las cosas, sólo que las entiendas".
"Todos los mejores, si uno lo piensa bien bien, eran alegres. Era mucho mejor ser alegre. Era señal de algo. Era como ser inmortal mientras estabas vivo".
"Ya nunca escribiría las cosas que había guardado para escribir hasta que supiese bastante como para escribirlas bien".
"Cada día de no escribir, de comodidad, de ser aquello que despreciaba, ablandaba su habilidad y su voluntad de trabajo, de modo que, finalmente, no escribía nada".
"Que quizá podría eliminar la grasa de su alma en el mismo modo en que un luchador iba a la montaña a trabajar y entrenar con el fin de quemarla de su cuerpo".
"Hagas lo que hagas, tu vida está donde está tu talento".
"No se espera de ti que te gusten las cosas, sólo que las entiendas".
"Todos los mejores, si uno lo piensa bien bien, eran alegres. Era mucho mejor ser alegre. Era señal de algo. Era como ser inmortal mientras estabas vivo".
jueves, 15 de diciembre de 2011
‘isla de nam’, de pilar alberdi

Viví la lectura de 'Isla de Nam' (Editorial Círculo Rojo, 2011) de Pilar Alberdi como una ocasión para recuperar el sentido del contar y recibir historias. La novela está narrada con una delicadeza y con un sentido de lo poético notables, que a veces me hacía pensar en Alessandro Baricco, grandísimo orfebre de las palabras. Pero sobre todo Pilar Alberdi ha hilado una historia sobre el poder de las historias. Rescata las voces de los cuentacuentos que en tiempos poblaron los mercados derramando sus mágicos relatos. Pilar incorpora toda esa belleza a unos personajes que viven una historia de amor nacida en la Venecia medieval y que luego navega a lugares lejanos. En el universo de ‘Isla de Nam’ se mezclan la historia, el amor, los grandes viajes de una época habitada por míticos navegantes. Y sobre todo las casualidades misteriosas que van determinando nuestras vidas. Una lectura vivificante.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
