jueves, 28 de abril de 2011

la avenida

Si te das una vuelta por la avenida de las Cortes en Valencia te encontrarás, en primer lugar, con las obras paralizadas del estadio de Mestalla. Se quedaron sin dinero y el esqueleto de dinosaurio se pudre ahora allí de pura avaricia, ignorancia e innobleza. Luego pasarás por debajo de edificios altísimos, impresionantes. A poco que te fijes verás bloques enteros con carteles de “se alquila” o “se vende”. Hileras interminables de ventanas sin actividad dentro. Carcasas vacías para oficinas que nadie llegó a abrir. Y al final, en el otro extremo, te toparás con el hotel Hilton, uno de los edificios más altos de la ciudad. Está cerrado a cal y canto. El monstruo enorme de cristal y hormigón está muerto y silencioso. Quebró. A los magos de los business y el marketing no les salió bien el truco. Después de ver todo esto llegarás a casa, y en la televisión intentarán explicarte qué está pasando. No necesitarás esa explicación. Acabas de verlo en la calle.

martes, 26 de abril de 2011

‘texturas del miedo’, de ignacio cid hermoso


Este libro de relatos publicado por Saco de huesos ha sido un descubrimiento para mí. Con apenas 26 años, Ignacio Cid Hermoso es dueño de una prosa llena de profundidad, capaz de transmitir con sencillez sentimientos raros y complejos. Se mueve en terrenos de terror psicológico, de relato gore, y de cuento de fantasmas con una versatilidad insultante. A veces nos recuerda a Kafka, a veces a Stephen King y a veces a Henry James. El miedo en todas sus texturas es uno de los muchos componentes que dan vida a sus relatos. Tiene una especial habilidad para darnos miedo desde los ojos de un niño, y para transmitir la ambigua magia de las casas antiguas. Los relatos donde interviene el mundo infantil son especialmente desazonadores. Algunos de una sencillez, pero de una efectividad conmovedora inexplicable. Lo animal y lo sutil, como dos polos opuestos, pugnan por el protagonismo en cada historia. La manera de escribir de Nacho hace posible este raro matrimonio. Hay una fuerza secreta, una energía especial, en el modo en que este autor cuenta sus historias. Aquí hay escritor. Tendremos mucho Ignacio Cid Hermoso en el futuro, y Texturas del miedo es la llave perfecta para introducirnos en su mundo. Ah, no se pierdan su blog.

jueves, 14 de abril de 2011

el broker moroso


Tengo un amigo que es un emprendedor nato. Lleva años jugándose el tipo y el dinero con varios negocios que unas veces han ido mejor y otras peor. Pero esta vez ha dado en el clavo y le va de maravilla. De hecho, ya está ampliando. ¿Cómo, en estos días aciagos para el mundo de la empresa? ¿Es un milagro? Pues no: resulta que ha entrado en un sector en el que no faltan clientes. Al revés, se multiplican. El mejor negocio para nuestros tiempos: una agencia de cobro de morosos. Se llama El broker moroso. Seguro que a más de un visitante de este blog le interesa. Que sepáis que las tarifas son a comisión: no se pagan honorarios iniciales, sino que El broker moroso cobra del dinero recuperado. Eso está muy bien. Para más información, visiten la WEB.

domingo, 10 de abril de 2011

presentación inhumana en la feria del libro

Señoras y señores, el miércoles 13 de abril ponemos de largo Cuentos inhumanos en la Fira del Llibre de Valencia. Será a las 19.30 en la sala museo 2. Ahí en la mesa andaremos Joe Álamo y Miguel Cruz (Creumont), que ejercerán de maestros de ceremonias, la ilustradora Verónica Leonetti y un servidor de todos ustedes. Como de costumbre, se admiten todo tipo de preguntas, excepto acertijos, problemas matemáticos y pronósticos meteorológicos o deportivos.
Además, desde las 17.30 horas estaremos en la caseta de Odisseu Llibres y Slaughterhouse (casetas 52-54) firmando ejemplares a todo aquel que se deje. No se pierdan las dedicatorias de Verónica Leonetti, que son prácticamente como una ilustración más del libro. Yo, por mi parte, sólo puedo aportar el habitual autógrafo con que firmo mis cheques sin fondos.


Por cierto que recientemente el blog La cueva del huargo, de la escritora Ana Morán, publicó una reseña de Cuentos inhumanos. Aquí va un cacho. Puede leerse completa AQUÍ:

El estilo directo contundente y desprovisto de artificios de Vilar-Bou logra que su obra se lea con rapidez, pero también que perdure en nuestra memoria y, solo a partir de ese momento, comencemos a apreciar todo el subtexto que contiene. Las ilustraciones que acompañan cada relato acentúan esa sensación de perdurabilidad, de retrogusto artístico, impactándonos y anidando en nuestra memoria, convirtiendo la lectura de este libro en una experiencia casi única.

jueves, 7 de abril de 2011

'noches de sal', de david mateo


David Mateo me hizo el honor de pedirme el prólogo para Noches de sal, su nueva novela. La presentará este domingo 10 en la sala Museo 2 de la Feria del Libro de Valencia. Será a las 19.30 horas. Allí nos vemos y aquí va el citado prólogo, que escribí una madrugada de hotel en la que no podía dormir:

Un prólogo para Noches de sal
Recuerdo perfectamente el día en que David Mateo me habló por primera vez de lo que más tarde sería Noches de sal. Habíamos quedado en un chino de Valencia, cerca de la Estación del Norte. Le vi aparecer con un aire agotado que no le conocía. Era extraño verle así. A él, que siempre anda pletórico de proyectos, iniciativas e imaginaciones.
Más tarde entendí que venía directo de una pelea consigo mismo. Acababa de arrancarse una idea y todos sabemos cuánto esfuerzo requiere dar a luz a una de esas malditas. Es ese instante de fuego en el que un escritor comprende que una nueva novela le ha salido al encuentro y que exige hacerse carne.
Me detalló con entusiasmo los gérmenes del proyecto. Lo hizo presa de la furia creativa, esa que todos los que escribimos amamos, odiamos y ante todo conocemos.
Entre rollitos de primavera me habló de una historia, de unos personajes, de una ciudad, Valencia, a la que pretendía convertir en escenario de una novela de terror. Cuando escuché esto último pensé que tal vez el licor de flores del restaurante tenía más grados de los que yo pensaba. En ese momento no podía imaginar mi ciudad, luminosa, mediterránea y gritona funcionando como trasfondo de un relato de miedo.
Claro, olvidé que toda luz tiene sus sombras y David Mateo es maestro en hacernos ver lo que más tememos ver.
Podéis imaginaros más o menos lo que sucedió después: la idea se fue haciendo novela. La nada se convirtió en un vibrante relato. Me fui enganchando capítulo a capítulo, sintiéndome como uno de esos lectores decimonónicos de literatura por entregas. Siempre con la excitación de aguardar el próximo capítulo, aún con la tinta fresca. A veces incluso metiéndole prisa al autor, un lujo que los seguidores de Alexander Dumas no tuvieron. Asistiendo casi a diario al proceso de creación. A las dudas, las decisiones repentinas, los golpes de brillantez. A los entusiasmos y a los inevitables bajones del escritor.
Al final resulta que David Mateo tenía razón: en Noches de sal Valencia acojona.
En el camino he visto al autor patearse sus calles, quemarse la pupila entre libros o buceando en las fosas abisales de Internet, pelear con bedeles, funcionarios e intermediarios de todo género para acceder a los escenarios reales que nutren el libro. Le he visto hablar de sus personajes con la pasión de quien cree que son reales. Quién sabe. Tal vez estén por ahí habitando una Valencia invisible que subyace tras la que todos conocemos. Viviendo aventuras insólitas entre plazas a medianoche, iglesias cerradas y subterráneos.
David Mateo es un genuino contador de historias. Si hubiera nacido hace mil años seguro que nos lo encontraríamos fácilmente en algún mercado ambulante, rodeado de comedores de fuego, dromedarios y malabaristas, fascinando a la gente con sus historias. Con ese hilo del que tan bien sabe tirar y que llamamos narración.
Sus cuentos, sus novelas, su blog irradian pasión por las aventuras y un amor profundo e intenso por lo misterioso y lo fantástico. Eso que nos hace abrir la boca y pasar siempre a la siguiente página.
Todo ello cristaliza en Noches de sal, una novela que puede ser tierna y cruel; intensa y ligera; justa e injusta; siempre sorprendente y atrevida. Siempre pasando de lo posible a lo alucinante. Bajo los rincones más suciamente reales de la ciudad se esconden espacios para la fantasía, escenarios deslumbrantes y sugerentes.
No sé qué reacción causará Noches de sal en los demás. Yo al menos ya no puedo ver Valencia tal como la veía antes. Ciertas calles a ciertas horas han dejado de gozar de mi confianza. ¿Quién sabe si la puerta del infierno me espera en lo profundo del callejón de los Nocturnos?

domingo, 3 de abril de 2011

la provocación

No creo que todo tiempo pasado fuera mejor, pero sí estoy seguro de que hubo una época en la que la provocación era algo positivo y refrescante. Un modo de retar a una sociedad injusta y estancada. Quizás los años Sesenta del siglo XX fueron la última era dorada de la provocación positiva. Luego el stablishment la ha asimilado y ahora uno no escribe una novela provocadora porque sus ideas son valientes y revolucionarias. Ni una película es provocadora porque ataca lo que parecía sagrado. No. Ahora se provoca para llamar la atención. Para conseguir más espectadores. Para que hablen de ti en Twitter y en el telediario. Así que uno pone a desfilar modelos con burka sobre una pasarela o muestra escenas de sexo con niños en su película sólo para que hablen de él. Un ejemplo de esta degeneración la encarnan dos series de dibujos animados: Los Simpson, pienso, es una serie valiente, crítica, original y divertida. Con finalidad y con mensaje. Cuando ya está de capa caída aparece un producto que toma los puntos fuertes de ésta y los sobrerrevoluciona: protagonista más gilipollas y más gordo, humor más cruel e inmoral. Todo muy pensado y muy meditado. Todo muy de laboratorio. Todo muy provocador, pero con el único y pobre fin de generar audiencias. Hablo de Padre de familia, que a mí, por muy divertida que sea y muy buenos que sean sus guionistas, no me hace ni puta gracia. La industria cultural y los medios de comunicación corren desesperadamente tras las audiencias y el dinero. Lo paradójico es que ya ni lo segundo consiguen. Recuerden el verso de Joaquín Sabina: Era tan pobre que no tenía más que dinero.