martes, 1 de noviembre de 2011
el escultor
Este verano escuché hablar a un escultor. Daba la sensación de vivir retirado en su casa-museo en una aldea, pero la realidad es que cada año centenares o miles de personas visitan su hogar, convertido en impresionante museo. Tenía una expresión extremadamente grave y dolorida. No se parecía en nada al muchacho de ojos ardientes de sus fotos de juventud que colgaban en las paredes. El tiempo le ha hecho surcos. Nos mostró generosamente una pieza que representaba la Creación, con Adán y Eva. Nos explicó que la madera de castaño sobre la que la había tallado necesitó diez años para secarse antes de ser convertida en pieza de arte. “Si la trabajas antes de tiempo la madera se abre”, dijo. También había tallado una Virgen en el interior de un árbol de más de mil años. Nos contó muchas cosas más. Nos dijo: “Aprovechad vuestra juventud y energía para hacer cosas bellas”. Luego seguimos nuestro camino.
Etiquetas:
cronaca
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3 comentarios:
Quiero pensar que en nuestra senectud, aunque no tengamos tanta energía, también podremos hacer cosas bellas.
Yo con poder cobrar algo de pensión me apaño.
Curioso lo que dices de la expresión del escultor: una persona necesita también muchos años para ser una obra de arte viviente. Y me temo que pocos se dan cuenta de ello.
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