
Ya se dio cuenta AQUÍ de El libro de los vivos (Sloper), ese misterioso volumen obra de los más misteriosos todavía Juan de Madre y Tislit er-Rbia. El próximo viernes 28 de octubre el primero visita Valencia para presentar este trabajo de ficción (¿o no es ficción?) y en la mesa le acompañaremos el escritor Joe Álamo y aquí un servidor de ustedes. Será a las 19.00 en la Fnac (c/ Guillem de Castro 9-11). Les invito a acercarse a conocer a todo un maestro del juego de la verdad y la mentira, y sobre todo a descubrir el maravilloso destilado narrativo que es El libro de los vivos.
EL LIBRO DE LOS VIVOS
novela de JUAN DE MADRE
ISBN-13: 978-84-938278-1-6
20 €, 248 págs
Sinopsis:
A mediados del siglo XIII se fundó en Fez, antes que en ninguna otra ciudad europea, un Hospital reservado para locos. “Se practicaba allí una especie de cura de almas en que intervenían la música, la danza, los espectáculos y la audición de relatos maravillosos”, explica Michel Foucault en su “Historia de la Locura”.
Este “Libro de los vivos” documenta el extraordinario hallazgo de siete manuscritos, originarios de ese hospital constituido en Fez. Se describen las circunstancias y las consecuencias que rodearon el dificultoso proceso de traducción de los papiros. Y se desvela el contenido íntegro de esos textos medievales, donde se detallan los hábitos raros, las prácticas médicas, los insólitos pensamientos y las maravillosas vidas de los primeros habitantes de aquel mítico manicomio árabe.
Juan de Madre (Molins de Rei, 1979) actualmente vive entre Barcelona y Fez. Trabaja como auxiliar de psiquiatría en una localidad cercana a la capital catalana. Esquivo a mostrarse públicamente y quimérico en las escasas entrevistas que ha concedido, su vida o intereses tan sólo quedan desvelados en su obra literaria. En el 2009, publica bajo pseudónimo un libro de relatos: “Bajo la influencia. Libro de versiones, remezclas y otras formas de plagio”, en la editorial Grupo Ajec; donde conjuga diferentes reescrituras de sus más obvias influencias: J. L. Borges, H.P. Lovecraft, Philip K. Dick, W. Herzog, o el “Mahabharata”.
Sus textos también han sido recogidos en la sección “Talentos” del diario “El País”, en la revista literaria “Abscon” o en “La Bolsa de Pipas”. Colaboró con la productora de cine fantástico “Aticus Films” para la composición de un guión cinematográfico basado en uno de los cuentos incluidos en “Bajo la influencia”, y escribe habitualmente para la revista digital “miNatura” [con la que ha sido dos veces nominado al “Premio editoriales electrónicas”]. Además, mantiene su propio blog: “Colectivo juan de madre”; allí publica piezas literarias, pictóricas, audiovisuales etcétera.
Fragmento del libro: La niña que lloraba al revés
La niña que lloraba al revés nació en un pueblo de costa, mirando a las montañas. Lo primero que hizo no fue llorar, sino reír, y esa desgracia la acompañó siempre. Cuando sentía tristeza o dolor, o pena o melancolía, toda su respuesta era una carcajada ruidosa. Así le sucedió a los cuatro años de edad, cuando su madre falleció atravesada por el rayo de una tormenta. Ella la quería con toda el alma, era su madre, su mundo entero; pues cuando el cuerpo de la mujer aún humeaba, roto desde el ojo hasta el pie izquierdo, y todos los vecinos del pueblo se golpeaban el pecho y estiraban de los cabellos clamando aquella desgracia, la pequeña se revolcaba por el suelo riendo sin poder parar. Se ahogaba de la risa, se apretaba el pecho, creyendo morir de tanta risa y tanta pena. A los pocos días, su propio padre la agarró del cuello, y la expulsó de casa, sin comprender las razones de su hija. Porque la niña no conseguía deshacerse de esa sonrisa perpetua, perdida de dolor; y cuando la echaron a patadas intentó explicar sus pensamientos, pero unas sonoras carcajadas de desolación le impidieron articular palabra alguna.
Pese a abandonar el pueblo sin cumplir los cinco años, dejó allí una gran amistad: la de una jardinera anciana y ciega a la que servía como lazarilla. Con el beneplácito de su madre, esa mujer mayor fue la que bautizó a la pequeña como Lamha, pues ella hizo de sus ojos desde que aprendió a hablar y caminar. Cuando llegaban a un lugar en busca de flores, o Lamha descubría un animal, una piedra, o un árbol nuevos para ella, la pequeña revelaba con extraños detalles las características de su hallazgo; y la anciana le aclaraba el nombre común de ese animal, de esa piedra, o de ese árbol. “Está agazapado bajo unas ramas. Tiene las orejas inmensas y el hocico rosado, que le tiembla muerto de miedo”, decía Lamha, “parece de pelo suave, blanco y gris, y sus piernas son mucho más grandes que sus dos pequeños brazos, que creo le cuelgan muertos. Mira, se va, dando saltos...”. Entonces la ciega, cogida de su mano, le respondía: “Era un conejo, Lamha. Ese animalillo era un conejo, y vive en madrigueras, a cientos de metros bajo tierra y son ciegos como yo. De una sola vez pueden tener más de cien crías, y su carne está muy buena cocinada al fuego”.

1 comentario:
Al final no podré asistir. Pero espero vaya fenomenal!
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