Soy uno de esos tipejos que no pueden evitar subrayar mientras leen, sobre todo si son los cuentos de Jorge Luis Borges, a los que uno tiene que peregrinar de tanto en tanto como quien va a la Meca. Aquí van cosas que dice el ciego más clarividente en El libro de arena, un libro de mediados de los 70:
El periodista escribe para el olvido.
Siempre uno acaba por asemejarse a sus enemigos.
A todos la vida les da todo, pero los más lo ignoran.
No importa leer sino releer. La imprenta, ahora abolida, ha sido uno de los peores males del hombre, ya que tendió a multiplicar hasta el vértigo textos innecesarios.
Ávido lector de periódicos, le costó renunciar a esos museos de minucias efímeras.
viernes 22 de julio de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

7 comentarios:
Leer Wilde sin un lápiz a mano es incluso una tortura!
Algunos autores son verdaderas máquinas de encadenar aforismos. Sobre lo de subrayar libros me abstengo, que trabajo en una biblio. :)
Imprescindible volver a Borges. Tantas frases para guardar, para 'releer'...
Para mí, leer un libro es a mirar a una chica atractiva lo que subrayarlo es a meterle mano.
Me he prometido no releer hasta que no me salga mi primera cana.
Miento: ando releyendo los 'Cuentos de la Alhambra' para robarle a Washington Irving sus sensaciones y meterlas en un cuento de miedo que ando haciendo.
Guarde el boli y no subraye mas, aquí unos consejos.
http://tiritasparaelalma.blogspot.com/2011/07/los-libros-no-se-rayan.html
jeje, muy buena la entrada, Paco. Voy a subirla al facebook. ¿ves? Yo no puedo evitar subrayar.
Publicar un comentario en la entrada