lunes, 10 de enero de 2011

‘aylmer vance: ghost-seer’, de alice & claude askew


El éxito de Sherlock Holmes hizo que la literatura popular inglesa de finales del XIX y principios del XX se llenase de investigadores carismáticos con fascinantes capacidades intelectuales que resolvían misterios imposibles. Aylmer Vance es, de esta legión, uno de los más interesantes. Su especialidad no eran los delincuentes, sino los fantasmas. Esta especie de CSI espectral protagonizó varios cuentos escritos con notable artesanía por Alice y Claud Askew. Sus descripciones rozan a veces lo poético. La creación de atmósferas es memorable (en especial cuando se trata de casas encantadas), lo mismo que la caracterización de Aylmer Vance quien, por supuesto, tiene su propio Watson. Es una suerte que estas genuinas historias de terror e intriga hayan vuelto a ser publicadas después de varias décadas perdidas en el baúl de los descatalogados.


Por otra parte, Ana Morán le dedica en La cueva del huargo una reseña a Alarido de Dios. Con mi tradicional vileza, destaco lo que más me conviene. El resto, AQUÍ:

Pero qué es Alarido de Dios. Alarido de Dios es, en buena medida, la traslación de la figura del western crepuscular a la fantasía épica. Es la historia de dos hombres de mentalidades opuestas Vervoék, guerrero con un aura mítica para sus compatriotas, y Dedekáer, diplomático, que se embarcan en una misión suicida en busca del único remedio que podría decantar a su favor la guerra que su pueblo casi tiene perdida contra Los Demonios. Todo con un telón de fondo bélico tan crudo como realista, no apto tal vez para todos los paladares, que se antoja como un soplo de viento fresco a quien esto suscribe. Un telón de fondo, donde no hay buenos o malos, sino que todo depende de la perspectiva con que veas las cosas; donde cada bando tiene sus miembros honorables y sus asesinos sin escrúpulos, donde cualquiera pude ser llevado al límite y cometer actos que le revolverían el estómago. Un marco que, como ya decía, es la guerra en su expresión más cruda y realista.

9 comentarios:

Claudio dijo...

Ey, ¿también te pasas al Spaguetti Fantasy? :P

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Hombre, el otro día me hice unos espaguetti que mira: sofreí en un wok berenjena, setas, calabacín, cebolla y ajo. Luego le eché un mezclaíllo de hierbas, un toque de passata di pommodoro y lo junté con los espaguetti, hechos al dente. Le eché parmeggiano y me quedó que no veas.
Importante: echar la sal cuando el agua hierve.

Claudio dijo...

Para que sean Spaguetti Fantasy debes añadir elfo ahumado y un poco de gnomo desalado. Quedan fetén.

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Y ese dragón al pil pil.

roberto dijo...

No hay duda: estáis emparejados (temáticamente, por lo menos).

VERONICA LEONETTI dijo...

Enhorabuena por la reseña.
Y por los espaguetis también. Prueba con Grana Padano, que debe quedar fenómeno.

José Miguel Vilar-Bou dijo...

-Roberto: Eso es cierto. A Claudio y a mí nos une, entre otras cosas, el daño que le hemos hecho al género fantástico y, probablemente, el que le seguiremos haciendo.
-Verónica: Gracias. Por cierto que olvidé decir que el sofrito lleva también pimiento rojo.

Enric Herce dijo...

Hombre, no sé si todavía andas por London, pero adaptándote a los gustos locales lo suyo sería un buen curry fantasy Vindaloo, picante a rabiar.

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Pues sí. Aquí eso se podría considerar comida oficial local, con permiso de los que se alimentan de cerveza.