lunes, 27 de diciembre de 2010

los raros fantasmas de sir andrew caldecott


La literatura de fantasmas inglesa está poblada de personajes fascinantes. Sir Andrew Caldecott es uno de ellos. Fue durante toda su vida lo que se dice un hombre de responsabilidad y poder. Ejerció de gobernador colonial de Hong Kong y Ceilán. Sólo al retirarse, ya mayorcete, de su vida de alto funcionario, regresó a Inglaterra y publicó el que fue su primer libro, Not Exactly Ghosts, una recopilación de relatos de terror tan extraña y tan sutil que cuesta pillarle el tranquillo, pero cuando lo haces prepárate. Corrían los años 40 del siglo XX. El éxito le llevó a sacar una segunda antología no tan redonda, Fires Burn Blue. Luego falleció. No tuvo tiempo de decirnos más. Dicen que trabajó sus relatos durante décadas antes de sacarlos a la luz. Sus cuentos han estado descatalogados durante más de medio siglo, pero ahora, igual que los indescriptibles fantasmas que habitan sus páginas, han vuelto a la vida de la mano de Wordsworth Editions y yo los he leído con mucho gusto para mi persona. Tienen una indescriptible calidad desazonadora. Hay algo enrarecido y extraño en ellos, difícil de describir. Lo único que se me ocurre es recomendar su lectura.



Una posdata:
Qué bueno que Cuentos inhumanos figura en la lista de los libros más populares entre los usuarios de la web de cine de terror Aullidos. En concreto este libro con relatos de un servidor e ilustraciones de Verónica Leonetti es el número 17 del ranking.

jueves, 23 de diciembre de 2010

'el violonchelista de sarajevo', de Steven Galloway


De mi visita a Sarajevo en 2005 recuerdo principalmente dos conversaciones. En la primera, una mujer me dijo que durante el sitio llegó a alimentarse del caldo resultante de hervir ropa. Esa señora tenía ahora una frutería. En la segunda, un hombre me contó que en la ciudad nadie pensaba en los días de la guerra porque “los problemas de cada día no nos dejan tiempo para recordar”.
Al leer El violonchelista de Sarajevo me conmovió el increíble esfuerzo que hace el autor, Steven Galloway, por asumir los pensamientos y sentimientos de las personas que vivieron el sitio. Por convertirse en el otro. Debió ser para él una experiencia intensísima y dura escribir esta breve novela. Una que nos muestra la cotidianeidad de los sitiados sin concesión alguna: conseguir agua para sobrevivir es una odisea diaria donde fácilmente te saltarán la cabeza a pedazos. Después de leer este libro en el que la gente se juega la vida por un cubo de agua, a uno le da vergüenza dejar el grifo abierto dos segundos más de lo debido. Y sin embargo queda la belleza. El violonchelista encarna esa belleza, también desnuda. La novela te deja pensando que en el universo hay fuerzas suaves que quienes manejan el poder, el dinero y las armas desprecian. Pero están ahí. Siempre estarán. La música es uno de ellos. Novelas como esta son uno de ellos.


Una posdata:
Sergi Llauger, Pedro Escudero Zumel, David Jasso, José Alberto Arias, Joe Álamo, David Mateo, Nuria C. Botey, Miguel Puente Molins, Javier Quevedo Puchal, Emilio Bueso, Ángel Villán, Rubén Serrano, Santiago Eximeno, Miguel Aguerralde y J. A. Laguna Edroso. Esos son los nombres que nos vamos a encontrar en Taberna espectral, una antología publicada por la editorial 23 escalones e impulsada por Nocte, la asociación española de escritores de terror. Una colección de cuentos de fantasmas que hay que leer. Sólo pasar los ojos por la lista de autores da ya escalofríos.

lunes, 20 de diciembre de 2010

‘live and let die’, de ian fleming


Toda la vida viendo las pelis de James Bond, pero sin haber leído ni una sola de sus novelas. Por una libra subsané ese error en una librería de lance cerca de Covent Garden. Me pillé Live and let die (inseparable para mí de la canción que Paul Mccartney hizo para la película con Roger Moore) y desde la primera línea me cautivó la manera de Ian Fleming, pese a que muchos dirían que sus libros no han envejecido bien. Si me cautivó a mí, no quiero imaginar a un lector de los años 50, recién salido de un mundo de posguerra y privación. ¿A quién no le gustaría vivir las aventuras del frío y cruel Bond (nada que ver con Pierce Brosnan)? Una vida de viajes en tren, hoteles, restaurantes y bebidas de lujo. Un tiempo en el que fumar era todavía algo elegante. La combinación best seller de violencia, exotismo, erotismo y reflejos de ciencia ficción que nos propone Fleming es tan seductora como el propio Bond. Además el tío narra que es una maravilla, sabiendo de lo que habla. Sus descripciones de la vida nocturna en Harlem, las escenas románticas del tren, la caracterización brillantísima de Mr Big, el malo, o la travesía de Bond por las profundidades submarinas de Jamaica (terroríficos los tiburones) son de las que te hacen silbar de placer mientras lees en el metro.

jueves, 16 de diciembre de 2010

aquelarre de reseñas inhumanas


Pilar Alberdi tienen un excelente y activo blog sobre literatura fantástica. En su última entrada le dedica una incisiva reseña a Cuentos Inhumanos, libro de relatos escritos por un servidor e ilustrados por Veronica Leonetti. Además, la cosa va acompañada de entrevistas. Cómo no, resalto con vileza habitual lo que más me interesa:

si uno deja pasar un tiempo de espera después de la lectura de estos relatos, siguen vivos en nuestro pensamiento. Y pienso que eso, es hacer buena literatura. No son cuentos impactantes en el sentido de brutales, no nos sacudirán con un grado de terror insoportable, no veremos series de asesinatos, pero nos dejarán algo importante, un recuerdo y la emoción de la lectura de un terror que se convierte en un horror tamizado gracias a la excelente pluma del escritor José Miguel Vilar - Bou. Me gustaría resaltar con respecto a sus cuentos, la capacidad para crear ambientes especiales, fantásticos, para darles cierta atmósfera introspectiva, surrealistas, como si eso que describe sólo pudiese ocurrir ahí, en esa habitación, en esa ciudad, en esa casa.

El resto AQUÍ.

También Claudio Cerdán, ese sujeto conservado en alcohol, le dedica a Cuentos inhumanos una entrada a pachas con Y pese a todo... de Juan de Dios Garduño. De ellas dice:

Y ambas obras están escritas tan bien que marean. No hay ninguna frase que sobre o falte, todas están medidas y pensadas hasta el extremo. José Miguel abandona la mala hostia marca de la casa y crea metáforas de un lirismo armónico, sin perder en ningún momento el pulso narrativo.
El resto AQUÍ.


Asimismo, van saliendo reseñas de Aquelarre, antología del cuento de terror en español publicada por la editorial Salto de Página en la que participo con el relato La luz encendida. Hay aquí y aquí.

lunes, 13 de diciembre de 2010

vínculo

Vi estas tumbas en una iglesia de Nottingham y les eché una foto de turista. Así, juntas, me pareció que componían una historia o un poema.

jueves, 9 de diciembre de 2010

dracula, de bram stoker


En estos tiempos de confusión (me refiero a los últimos 5.000 años) nada mejor que un buen libro. Y hablan tanto de vampiros que para recuperar la perspectiva del tema volví a leer Drácula 17 años después de mi primera vez con Stoker. Seis años, creo, se tiró el tío para escribirla, y eso se nota. La mezcla de bestialidad y humanidad de la que dota al vampiro es irrepetible. La podremos imitar, pero ya no nos saldrá. Y aun así me parece una novela irregular (que me encantaría ser capaz de escribir). La llegada y secuestro de Harker en el castillo del conde, la travesía en barco a Whitby, la caracterización de Van Helsing o las dos muertes de Lucy son pasajes memorables unidos a otros, le parece a este lector, no tanto. Aparte, ha sido encantador descubrir que una de las casas de Drácula estaba en mi barrio. Eso siempre te ayuda a dormir mejor.


Y hablando de terror, alerto de que hay una nueva y malévola criatura suelta por el mundo. Dicen que es peligrosa. Se llama La casa de las sombras y es lo nuevo del escritor Juan Ángel Laguna Edroso. Una historia de miedo con tintes góticos y foscos salida de la mano de este autor en auge que nos propone un salto al otro lado del espejo con el estilo cuidado y brillante que le caracteriza.

lunes, 6 de diciembre de 2010

rescatando maletas

Las encontré en la calle de al lado de casa. Alguien las había abandonado en la acera. Estaban hechas polvo. Me las llevé a casa. Ahora, limpias, barnizadas, forradas, con el óxido quitado y con estas etiquetas vintage me han quedado así. Lo merecían. A los mayores hay que respetarlos.




jueves, 2 de diciembre de 2010

lawrence de arabia


Siempre me ha atraído este personaje al que pintan tan elevado en unas cosas y tan tramposo en otras, capaz de inventarse en sus memorias que fue torturado y sodomizado por soldados turcos, pero también de unir con su carisma y su pasión a las tribus árabes en la lucha por un Estado propio en el que ni ellas mismas creían. Fascina que un oficial irrelevante al que nadie respetaba ni creía capaz de nada atravesase el desierto y echase a los turcos de Aqaba a punta de espada, con estrategias de guerra medievales copiadas de Carlomagno. Alucina que un delicado hombre de letras capaz de escribir una obra inmortal como Seven Pillars of Wisdom fuese también arqueólogo, elaborador de mapas militares, traductor y, al final de todo eso, la mano que llevó a los árabes a tomar Damasco por la pistola durante la Primera Guerra Mundial. En las fotos en que aparece con uniforme del ejército británico le encontramos inseguro, anodino, encogido y escondido dentro de sí mismo. Sin embargo, en aquellas en que le vemos en el desierto con ropas árabes volando trenes turcos (él mismo hizo saltar por los aires más de 50) y con el puñal en la mano, Lawrence se nos muestra enorme, heroico, incontestable, con mirada de fuego.
Es un personaje extraño, contradictorio, complejísimo. Unos le detestaron y menospreciaron y otros lo tuvieron por profeta. La biografía Lawrence of Arabia: Mirage of a Desert War, de Adrian Greaves, nos lo descubre maravillosamente. Mira que son buenos los ingleses escribiendo biografías. Muy recomendable.