Hace poco estuvieron en Londres Daniel Miñano y su novia Esther. Nos tomamos una cerveza en un bar que me mola especialmente, al lado del British Museum, y estuvimos un poco hablando de todo. En un momento le pregunté si cierto pasaje de su libro Bajo la influencia (AJEC) era realidad o ficción. Su respuesta fue exactamente la que me esperaba: “Es secreto”, dijo.
Esa contestación, pienso, revela al verdadero alquimista. No quisiera saber qué hechos se esconden tras Suzanne, de Leonard Cohen, o Gates of Eden, de Bob Dylan. Debe existir un misterio. Un pudor. Un respeto por lo sagrado de cualquier obra artística. Una puerta cuya llave el autor debería guardar con sabiduría. Ese algo que se escapa al marketing, a los estudios de mercado y demás humos empresariales.
Una posdata:
Por cierto que va en El Colectivo Magazine un artículo mío sobre un lugar único y mágico al que me escapo si puedo: el faro de Londres.
jueves, 29 de abril de 2010
lunes, 26 de abril de 2010
cuentos inhumanos
Buenos días. Aquí va el prólogo de Cuentos inhumanos y una ilustración de Verónica Leonetti perteneciente al relato Mundo reflejado.

Los viejos aficionados a la literatura de terror solemos sentir cierto desencanto, en
lugar de alegría, cuando vemos un nuevo título. Lo más probable es que nos
encontremos con temas manidos y desarrollos previsibles. Somos perros viejos y
estamos curados de espanto, por eso lo que debería ser ilusión tiende a convertirse en
indiferencia. Las buenas ideas escasean y la mediocridad es la norma. Cada nuevo
lanzamiento no es motivo de júbilo, sino de temor, sabemos que lo más probable es que
no se cumplan nuestras expectativas y quedemos defraudados; que cuando nos
lancemos a la lectura nos encontremos con más de lo mismo. Nos han vendido cientos
de veces a autores que son los nuevos King, supuestas revoluciones estilísticas que sólo
son fuegos de artificio, historias aterradoras que se convierten en rutinarios guiones de
telefilme. Cuando acabas el libro has cumplido una vez más con el trámite de la lectura,
pero solo queda un poso oscuro, una sensación de vacío. Muy pocos libros nos llenan.
La experiencia nos ha vuelto desconfiados.
Por eso cuando de verdad descubrimos a un autor intenso, los primeros sorprendidos
somos nosotros. Experimentamos esa sensación de satisfacción que casi es un escalofrío
y nos encontramos a nosotros mismos esbozando una tonta sonrisa de complacencia.
Somos como descubridores que pisan terreno no hollado. Hemos encontrado a un buen
escritor, alguien capaz de llegarnos muy adentro, de hacernos sentir y vibrar. De
transmitir y estremecer.
Eso es lo que sentimos en Saco de huesos cuando realizamos la lectura de estos
“Cuentos inhumanos”, pura sorpresa. No se trataba de las mismas viejas historias
contadas de forma rutinaria. El autor sabía manejar los resortes del terror con maestría y
ofrecía más ideas novedosas por página que otros escritores en toda una novela. Además
no se limitaba solo a asustar, sino que su prosa tenía tanta fuerza que te obligaba a
implicarte en los relatos, a empatizar con los protagonistas y vivir sus desasosegantes
desventuras.
A sentir con intensidad.
Esperamos que pronto descubráis por vosotros mismos lo que afirmamos. Hemos
intentando encontrar las palabras que os puedan preparar para la sorpresa, pero ni
siquiera se nos ha ocurrido un autor con el que comparar a José Miguel Vilar-Bou. Hay
muchos tipos de terror: gore, terror psicológico, fantasía oscura, género fosco, terror
físico, mata-mata… pero en los cuentos de José Miguel podemos descubrir un nuevo
tipo de terror, algo nunca visto, que nos atrevemos a bautizar como “filosofía oscura”.
En sus relatos puede percibirse cierto determinismo, bastante nihilismo y una gran
carga de existencialismo, todo esto aderezado con amenazas sorprendentemente
plausibles, de forma que la rutina diaria se convierte en un monstruo capaz de
devorarnos (o al menos de hacernos desaparecer). Sus relatos hacen que nos planteemos
cuestiones inesperadas, que la desazón propia de la literatura de terror nos aplaste como
si pesara. Sus ideas son inquietantes a un nivel casi subconsciente, el terror que genera
Vilar-Bou no es físico, ni nace en nuestro corazón, no es visceral, sino que comienza a
fibrilar muy despacio en los recovecos más apartados de nuestro cerebro, sin que nos
percatemos apenas, y poco a poco aumenta la frecuencia hasta generar extraños
armónicos que nos hacen vibrar con resonancias nunca sentidas.
El tono es oscuro, y esa carga de filosofía antes comentada transmite cierta
melancolía, porque su terror es intelectual, emocional, ese tipo de terror que de verdad
llega a afectarnos.
Adéntrate en este mundo plagado de sombras sin forma, de espejos cubiertos de
polvo en los que no ves si el reflejo corresponde a tu imagen, de ceniza grisácea
flotando en el aire como estrellas apagadas. Aparta las telarañas de tus ideas
preconcebidas y preparate para una experiencia sorprende, enriquecedora y aterradora.
Además, las turbadoras imágenes de Verónica Leonetti te ayudarán con su terrible
belleza a imaginar aquello que tu cerebro no pueda concebir. Cada trazo de cada
ilustración esconde mundos y pasiones. Así puedes intuir el camino que debes recorrer,
pero… ten cuidado, porque las señales no son claras, quizás te pierdas entre esos
complejos diseños y llegues a universos que, de otra forma, nunca hubieras descubierto.
La alegórica iconografía de Leonetti es el complemento ideal para la prosa afilada,
sombría y simbólica de Vilar-Bou.
Enfréntate a estos “Cuentos inhumanos” con la mente abierta y experimenta el
placer de descubrir a un autor que hace renacer la esperanza en el género de terror.
Acabarás el libro con una sonrisa de satisfacción congelada en tu rostro, como hace
tiempo no has sentido. Seguro.
Saco de huesos

Los viejos aficionados a la literatura de terror solemos sentir cierto desencanto, en
lugar de alegría, cuando vemos un nuevo título. Lo más probable es que nos
encontremos con temas manidos y desarrollos previsibles. Somos perros viejos y
estamos curados de espanto, por eso lo que debería ser ilusión tiende a convertirse en
indiferencia. Las buenas ideas escasean y la mediocridad es la norma. Cada nuevo
lanzamiento no es motivo de júbilo, sino de temor, sabemos que lo más probable es que
no se cumplan nuestras expectativas y quedemos defraudados; que cuando nos
lancemos a la lectura nos encontremos con más de lo mismo. Nos han vendido cientos
de veces a autores que son los nuevos King, supuestas revoluciones estilísticas que sólo
son fuegos de artificio, historias aterradoras que se convierten en rutinarios guiones de
telefilme. Cuando acabas el libro has cumplido una vez más con el trámite de la lectura,
pero solo queda un poso oscuro, una sensación de vacío. Muy pocos libros nos llenan.
La experiencia nos ha vuelto desconfiados.
Por eso cuando de verdad descubrimos a un autor intenso, los primeros sorprendidos
somos nosotros. Experimentamos esa sensación de satisfacción que casi es un escalofrío
y nos encontramos a nosotros mismos esbozando una tonta sonrisa de complacencia.
Somos como descubridores que pisan terreno no hollado. Hemos encontrado a un buen
escritor, alguien capaz de llegarnos muy adentro, de hacernos sentir y vibrar. De
transmitir y estremecer.
Eso es lo que sentimos en Saco de huesos cuando realizamos la lectura de estos
“Cuentos inhumanos”, pura sorpresa. No se trataba de las mismas viejas historias
contadas de forma rutinaria. El autor sabía manejar los resortes del terror con maestría y
ofrecía más ideas novedosas por página que otros escritores en toda una novela. Además
no se limitaba solo a asustar, sino que su prosa tenía tanta fuerza que te obligaba a
implicarte en los relatos, a empatizar con los protagonistas y vivir sus desasosegantes
desventuras.
A sentir con intensidad.
Esperamos que pronto descubráis por vosotros mismos lo que afirmamos. Hemos
intentando encontrar las palabras que os puedan preparar para la sorpresa, pero ni
siquiera se nos ha ocurrido un autor con el que comparar a José Miguel Vilar-Bou. Hay
muchos tipos de terror: gore, terror psicológico, fantasía oscura, género fosco, terror
físico, mata-mata… pero en los cuentos de José Miguel podemos descubrir un nuevo
tipo de terror, algo nunca visto, que nos atrevemos a bautizar como “filosofía oscura”.
En sus relatos puede percibirse cierto determinismo, bastante nihilismo y una gran
carga de existencialismo, todo esto aderezado con amenazas sorprendentemente
plausibles, de forma que la rutina diaria se convierte en un monstruo capaz de
devorarnos (o al menos de hacernos desaparecer). Sus relatos hacen que nos planteemos
cuestiones inesperadas, que la desazón propia de la literatura de terror nos aplaste como
si pesara. Sus ideas son inquietantes a un nivel casi subconsciente, el terror que genera
Vilar-Bou no es físico, ni nace en nuestro corazón, no es visceral, sino que comienza a
fibrilar muy despacio en los recovecos más apartados de nuestro cerebro, sin que nos
percatemos apenas, y poco a poco aumenta la frecuencia hasta generar extraños
armónicos que nos hacen vibrar con resonancias nunca sentidas.
El tono es oscuro, y esa carga de filosofía antes comentada transmite cierta
melancolía, porque su terror es intelectual, emocional, ese tipo de terror que de verdad
llega a afectarnos.
Adéntrate en este mundo plagado de sombras sin forma, de espejos cubiertos de
polvo en los que no ves si el reflejo corresponde a tu imagen, de ceniza grisácea
flotando en el aire como estrellas apagadas. Aparta las telarañas de tus ideas
preconcebidas y preparate para una experiencia sorprende, enriquecedora y aterradora.
Además, las turbadoras imágenes de Verónica Leonetti te ayudarán con su terrible
belleza a imaginar aquello que tu cerebro no pueda concebir. Cada trazo de cada
ilustración esconde mundos y pasiones. Así puedes intuir el camino que debes recorrer,
pero… ten cuidado, porque las señales no son claras, quizás te pierdas entre esos
complejos diseños y llegues a universos que, de otra forma, nunca hubieras descubierto.
La alegórica iconografía de Leonetti es el complemento ideal para la prosa afilada,
sombría y simbólica de Vilar-Bou.
Enfréntate a estos “Cuentos inhumanos” con la mente abierta y experimenta el
placer de descubrir a un autor que hace renacer la esperanza en el género de terror.
Acabarás el libro con una sonrisa de satisfacción congelada en tu rostro, como hace
tiempo no has sentido. Seguro.
Saco de huesos
jueves, 22 de abril de 2010
anabel zaragozí
Me parece que la palabra artista se queda corta para definir a Anabel Zaragozí. Y más cortas aún se quedan escritora o dibujante. Pero ella es ambas cosas y algunas más, todas subterráneamente comunicadas. Su mundo creativo no es de este mundo, y te conecta a la vez con lo más tanjible y lo más divino o demoniaco. En sus dibujos no existe mediación. Y te lanza cargas de profundidad a través de símbolos tan antiguos como el viento. Justo hoy a las 19.30 inaugura en Le Vax (c/ Onteniente 2, Valencia) una exposición en la que, por qué no pegarme la vacilada, estará el dibujo que le da portada a Después del orgasmo.
En resumen: que no se lo pierdan y que no dejen pasar la oportunidad de conocerla en persona.
lunes, 19 de abril de 2010
permitan que les presentemos...

Sinopsis:
Durante días hemos ensayado sinopsis y más sinopsis para estos Cuentos Inhumanos. Ocho, nueve, diez... no lo sabemos. Todo intento nos parecía falso e incompleto. Quienes han leído los relatos, con la voluntad de ayudarnos, los definen como historias de fantasmas, alucinaciones, parábolas sobrenaturales, historias de espejos, de terror o filosofía oscura.
Les estamos muy agradecidos, pero lo cierto es que no acertamos a explicar lo aquí dibujado ni tampoco lo escrito. Dínoslo tú.
Editorial: Saco de Huesos
132 páginas
ISBN (Formato físico): 978-84-937457-2-1
ISBN (Formato digital): 978-84-937457-5-2
PVP: 14 €
jueves, 15 de abril de 2010
‘one way ticket’ en babylon magazine
Los capos de Babylon Magazine me han dado un lujo que nunca antes había tenido: dos meses enteros para trabajar en un reportaje. El resultado es One Way Ticket, crónica de personas desaparecidas con increíbles fotografías de Verónica Leonetti y Javier Carrillo, y un diseño gráfico innovador y apabullante (utilizo tantos adjetivos porque esto no es para nada mérito mío).
El núcleo del reportaje es la historia de la desaparición en Cullera de Alberto Domínguez y su posterior aparición diez años después, muerto, en Nueva York.
Conocí a su padre, Salvador Domínguez, cuando trabajaba yo en la sección de sucesos de El Mundo, edición Comunidad Valenciana. Desde entonces he escrito sobre su caso infinidad de veces y en infinidad de publicaciones. Tanto que un día dejamos de quedar para hablar de reportajes y lo hicimos para hablar a secas, como amigos. Es así desde hace años. Tanto que no dudé en dedicarle a Salvador, guerrero de la vida, Alarido de Dios.
Pero en algún modo yo quería contar su historia una vez más, de otra manera. Con la perspectiva que dan los años y el mutuo conocimiento. Y por supuesto pasando del rollo Lobatón. Y Babylon Magazine me dio la oportunidad.
El resultado puede leerse aquí, a partir de la página 64.
Pongo también unas fotografías de Verónica Leonetti realizadas durante la entrevista que sirvió de tronco para el reportaje.


El núcleo del reportaje es la historia de la desaparición en Cullera de Alberto Domínguez y su posterior aparición diez años después, muerto, en Nueva York.
Conocí a su padre, Salvador Domínguez, cuando trabajaba yo en la sección de sucesos de El Mundo, edición Comunidad Valenciana. Desde entonces he escrito sobre su caso infinidad de veces y en infinidad de publicaciones. Tanto que un día dejamos de quedar para hablar de reportajes y lo hicimos para hablar a secas, como amigos. Es así desde hace años. Tanto que no dudé en dedicarle a Salvador, guerrero de la vida, Alarido de Dios.
Pero en algún modo yo quería contar su historia una vez más, de otra manera. Con la perspectiva que dan los años y el mutuo conocimiento. Y por supuesto pasando del rollo Lobatón. Y Babylon Magazine me dio la oportunidad.
El resultado puede leerse aquí, a partir de la página 64.
Pongo también unas fotografías de Verónica Leonetti realizadas durante la entrevista que sirvió de tronco para el reportaje.


martes, 13 de abril de 2010
'pedradas' de enric herce

Enric Herce cada vez me gusta más, en el buen sentido de la palabra. Le descubrí como autor lleno de sensibilidad y conocedor de las poleas del thriller. Luego como contador de historias para niños. Y ahora de mil maneras más: irónico, cruel, imaginativo, contradictorio, amante de los guiños. Pero sobre todo gran escritor cuyos textos transmiten la misma honestidad y claridad que se le ven enseguida a él cuando le conoces en persona. Me terminé Pedradas (Petròpolis) casi antes de darme cuenta. Por el camino viví un sinfín de bellísimas y divertidas locuras, algunas de apenas dos líneas. Los textos breves son a veces el refugio de quien no se atreve a nadar mar adentro. En eso Enric no tiene problema pues ya está de camino su segunda novela y sabe lo que es tirar largo. Estas pedradas son, por tanto, un juego y un lujo. Disparos de un francotirador de la imaginación que piedra a piedra y libro a libro se va creciendo.

Me encanta la portada a lo Mike Mignola de Raazbal (AJEC), la nueva novela de Oscar Bribián, que espero pronto leer.
Una posdata:
Honorazo me hace Mariano Villarreal al haber incluido Alarido de Dios en la lista de libros recomendados de 2009 de la web Literatura Fantástica, y más aún con tan buenas compañías.
jueves, 8 de abril de 2010
alberto torres

Una cosa que me gusta de Londres es que te apuntas a un curso de inglés y en clase se te sienta al lado gente que hace cosas como ésta. El retrato, titulado Pieter De Vlieger’s Sandals, es obra del pintor Alberto Torres (Sevilla, 1984), que se va abriendo camino en Londres. Cuadros como el presente son buen machete para avanzar en esta selva. Y, como uno solo sabe a poco, merece la pena pasarse por su web para conocer su ojo, su mano y el modo en que pinta el aire y a las personas. También aquí.
Posdatas:
Por cierto que el próximo 17 de abril, a las 19.30, se presenta en la librería Generación X (c/ Puebla 15, Madrid) Los siete secretos del mundo olvidado (AJEC) novela de Magnus Dagon que en el infierno ya estamos impacientes por leer.
También estrena libro Alfredo Álamo. La colección de cuentos breves Lunarias (Viaje a Bizancio) saldrá en breve a la venta con un reseñable diseño de portada.
Y anda que tenemos Hispacón en Valencia. La Tertulia Valenciana será la encargada de organizar este encuentro de aficionados a la literatura fantástica, terror y CF en Burjassot. La cosa tendrá lugar del 9 al 12 de octubre.
jueves, 1 de abril de 2010
un sueño
Hace un tiempo soñé que compraba una planta preciosa y la ponía en mi habitación, pero enseguida descubrí que tenía una araña aterradora dentro. Intenté matarla porque parecía venenosísima, violenta e indestructible.
Sin embargo ella no me atacaba ni se defendía, sino que me pedía piedad. Y entonces me daba cuenta de que era muy bonita (de muchos colores y como recubierta por un caparazón que recordaba a la armadura de un samurai), y me producía lástima quitarle la vida. Por esa razón me invadía una angustia horrible: no sabía si la araña me estaba engañando y me mataría por la noche a traición o si realmente debía dejarla vivir en su planta porque era inofensiva o constructiva. Y así me desperté calcinado por la duda frenética, palpando la oscuridad como un ciego, sudando en una noche de invierno.
Sin embargo ella no me atacaba ni se defendía, sino que me pedía piedad. Y entonces me daba cuenta de que era muy bonita (de muchos colores y como recubierta por un caparazón que recordaba a la armadura de un samurai), y me producía lástima quitarle la vida. Por esa razón me invadía una angustia horrible: no sabía si la araña me estaba engañando y me mataría por la noche a traición o si realmente debía dejarla vivir en su planta porque era inofensiva o constructiva. Y así me desperté calcinado por la duda frenética, palpando la oscuridad como un ciego, sudando en una noche de invierno.
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