jueves, 25 de febrero de 2010

maria colom

María Colom (Palma de Mallorca, 1978) se licenció en Bellas Artes por la Universidad City & Guilds of London Art School de Londres. Es en esta ciudad donde ha encontrado el escenario de sus creaciones. ¿Qué mejor lugar para investigar sobre el éxito y el fracaso, o sobre el sentimiento de aceptación o rechazo? En el leviatán de nueve millones de habitantes las emociones corren vivas entre los hombres salario y los seres con alma de oficinista. María nos embarca en el arte enfocado como experiencia social. El protagonista de muchas de sus obras es la multitud, unida por una emoción de la que no escapa el espectador.
Por cierto que justo hoy se inaugura una exposición en la que participa y que tiene lugar en la Beldam Gallery, que es la galería del Centro de Arte de la Brunel University. Si anda algún londinense despistado por aquí, este es el link de la muestra.

Una posdata:
El lunes daré por aquí una noticia tremenda-tremenda. Una que llevaba meses queriendo dar. La vida del escritor es dura, pero a veces el esfuerzo te recompensa con grandes satisfacciones.







lunes, 22 de febrero de 2010

la joya nació de un error

Mitómano que es uno, hay un vídeo de Bob Dylan que no puedo dejar de mirar. Es el que, dicen, recoge su mejor versión de Like a Rolling Stone y que surgió (esa es la palabra precisa) en su famoso concierto acústico de los 90 para la MTV. Dylan rehace sus canciones cada vez que las interpreta, y es eso lo que en una gran medida las mantiene vivas 50 años después.
En este concierto que digo, Like a Rolling Stone arranca con un riff poco prometedor salido de la guitarra de Dylan y enseguida la banda se le une. Él mismo se da cuenta de que no ha elegido el buen camino. Se detiene y para a los músicos. ¡Uf, qué mal! ¡Justo en el tema estrella el hombre-mito la caga! Menuda cortada de rollo. Pero enseguida vuelve a la carga. Y esta vez es un rasgueo cojonudo. Y sabes desde el primer momento que viene algo fuerte-fuerte. Y lo es tanto que cuando va terminando la canción, un crescendo implacable con precisión de relojería de casi diez minutos, la banda tiene que poner freno a los caballos desbocados como quien planta sacos de arena ante un tren de mercancías. Y luego se miran unos a otros como flipados de lo bien que les ha salido. Como si supieran que los años pasarían y que miles y miles de personas seguirían escuchando esos diez minutos de rock en vivo esculpidos en piedra.
Y la joya nació de un error.
No sé cómo se hace lo de linkear vídeos, pero el corte del que hablo, por si alguien tiene curiosidad, se puede ver aquí.

jueves, 18 de febrero de 2010

'alarido de dios' en literatura fantástica

En 2004 y gracias a León Arsenal, a quien conocí por una entrevista para Diario de Valencia, publiqué mi primer cuento en la revista Galaxia. Ver Vidas de piedra (un relato que ya me había dado una alegría en forma de premio universitario) en aquellas páginas que tanto recordaban a las revistas pulp de los años 30 me hizo pensar por primera vez que se podía ser escritor.
Poco después me marché a Serbia y un día, curioseando por Internet, descubrí una reseña muy positiva de mi cuento. Era en una web que se llamaba Literatura Fantástica y la firmaba un tal Mariano Villarreal, de quien no tenía ni idea quién era.
En ese momento andaba yo escribiendo Los navegantes. Esa novela, creo que se siente al leerla, supuso una lucha terrible conmigo mismo y con el país donde la escribí, al que tanto amo y echo de menos. Una lucha de la que salí vivo y reconciliado con algunas cosas.
Me ayudó mucho leer esa primera reseña de Vidas de piedra. Era la primera vez que alguien que no fuera familiar o amigo hablaba de mi trabajo. Me ayudó a decidir que quizás sí que tenía sentido seguir llenando aquellas libretas y hablando de Akkán y todos esos. El tiempo le dio la razón a mi intuición.
Un año después estaba de vuelta en España, perdido y confuso, como le pasa a todo aquel que regresa al calor del hogar tras una experiencia intensa que te cambia por dentro, que muda todas tus preferencias. Tampoco tenía trabajo quitando de unas colaboraciones freelance para una revista. Eran reportajes de viajes y de eso que ahora llaman “impacto social” (o sea, crónica negra de toda la vida).
Como digo, me sentía tremendamente desorientado y sólo supe remediarlo escribiendo un cuento que envié para algo que yo no sabía lo que era y que se llamaba Visiones. Pues resulta que el seleccionador de esa antología era el tal Mariano Villarreal, y que además decidió coger mi relato para un libro en el que iban muchos otros autores de fantasía a los que ahora conozco, leo y admiro.
Y todo el rollo viene porque justamente este mismo hombre y esta misma web sacan ahora una crítica de Alarido de Dios que se puede leer en este enlace.
Y como es de bien nacido ser agradecido hasta me hace feliz que diga que no soy un narrador “estilista”. Intento ser duro, espartano y realista conmigo mismo. Me daría asco ser (o aspirar a ser) un “estilista”. Uno de esos tíos que releen lo que han escrito y piensan: “Pero qué bien escribo. Qué favor le hago al mundo escribiendo”.

lunes, 15 de febrero de 2010

era de la desinformación


Mientras la economía y más cosas se hunden, nos pavoneamos de vivir en la era de la información. Sí que es un lujo ver el mundo (el nuestro, quiero decir) desmoronarse en sus contradicciones a tiempo real por televisión o Internet.
Y a la vez, tanta información y tanta leche, el periodismo ha sufrido un deterioro tremendo. Si mueren ocho personas por una bomba en Peshawar lo leeremos en Internet a los veinte minutos. Pero ¿quién mató a quién? ¿Y por qué? ¿Cómo viven esas personas? ¿Cómo es su sociedad? ¿Qué sienten? ¿Qué hechos históricos les determinan? ¿Cómo perciben Occidente?
Bien pensado, enterarme de un atentado a los veinte minutos de que suceda me sirve de bien poco. Diré: “Allá en Pakistán están muy mal”. Y con eso me creeré un europeo bien informado.
Todo esto viene porque ando leyendo a Tiziano Terzani, lo que es siempre una experiencia vivificante a la vez que una sacudida. Se trata de In Asia, un libro que recopila sus reportajes desde la guerra de Vietnam hasta la actual de Afganistán cuya evolución ha tenido la suerte de no vivir (murió hace algunos años de cáncer).
Cada crónica de viaje suya es una bala de sabiduría y clarividencia. Nos cuenta las revoluciones desde la calle. Para pintar la realidad, lo mismo entrevista a generales que a poetas que a mendigos que a asesinos. Bucea en los libros, en las tradiciones, en la sociología y en la historia. En otras palabras, se deja los cojones por la verdad. Y además tiene la modestia de recordarnos que la que nos regala (porque cada frase suya es un regalo) es tan sólo “su” imperfecta verdad. Una que ha extraído jugándose la vida en la guerra o en los anaqueles de las bibliotecas. Una verdad sin buenos ni malos.
Él mismo ya escribe en los 90 (y sin pesimismo) que se siente miembro de una especie de periodistas en extinción. Y tenía razón, visto la mierda de información que consumimos hoy, y lo mal que la consumimos. Aunque lo bueno siempre está, por suerte, y tampoco cuesta mucho encontrarlo.
Ya en los 90 Terzani nos habla de la inminencia de un mundo chino. Nos habla del peligro de los Talibanes, esos que una mayoría descubrimos con el 11-S y con los budas aquellos que se cargaron. Vivió todos los horrores posibles, incluyendo la plaza de Tiananmen y la delirante Camboya de Pol Pot. Y aun así sus libros rezuman un amor infinito por el ser humano y por el mundo en sí. Por la vida. Fue un corazón optimista.
Poco antes de morir dijo: “Siempre he sido curioso y tengo curiosidad por descubrir qué es la muerte. Lo único que me da pena es que sobre este viaje no podré escribir”.

jueves, 11 de febrero de 2010

tom tranter


Escuché a Tom Tranter en un bar de Fulham y de inmediato pensé en Isidro Gómez, de quien soy fan pelota e incondicional. Se trata de esa honesta raza de escritores de canciones cuya música te llega sin mediación, casi como si estuviera naciendo delante de ti. Aunque maneja varios instrumentos, no se deja fotografiar sin una guitarra acústica, principal vehículo de su música. Sus temas puros y directos se han forjado en noches de escenario en la inmensidad de Londres. Es más de susurro que de grito, pero con eso le basta para captar la atención de los bebedores. Si una noche te lo encuentras sobre la tarima, levanta la vista de la cerveza y disfruta de sus canciones viajeras. Y si no tienes esa suerte, siempre puedes pasarte por su web o su myspace y descubrir su manera.

lunes, 8 de febrero de 2010

la colina de la lluvia


En estas cuatro libretas va creciendo lo que tal vez algún día (lejano-lejano) será La colina de la lluvia, que es la movida que ando escribiendo. Aprovecho para presentarles también la última adquisición de mi laboratorio secreto que es esta mesa, aunque al final sigo escribiendo en el suelo que es más relajado.

jueves, 4 de febrero de 2010

morocco bike


Inés España, fotógrafa con la que trabajé en Bruselas y que me retrató para el EP3 de El País y la solapa de Los navegantes, hace de nuevo lo que mejor sabe: embarcarse en una aventura.
Se une al proyecto de la asociación sin ánimo de lucro Bikes Solidarias, con sede en Molina de Segura (o sea Murcia). Ésta ha organizado un plan de cooperación al desarrollo bautizado Morocco Bike: una caravana solidaria que partirá el próximo 1 de abril desde Murcia rumbo a Marruecos.
El objetivo es entregar material escolar, sanitario y ropa a varios pueblos de la región de Ouarzazate en el Alto Atlas y a las aldeas del desierto. La iniciativa ha sido apoyada por la ONG Azul en Acción, varias asociaciones marroquíes y cuenta con la ayuda de Antonio Ramos (once veces participante en el París Dakar).
Animan al personal a colaborar porque cualquier tipo de ayuda es bienvenida, porque sobre todo en tiempos de crisis y de estar quemaos es bueno hacer estas cosas. Y que para ello sólo es necesario ponerse en contacto con José Torres (627421311) o visitar la web del proyecto.