
Toda la vida viendo las pelis de James Bond, pero sin haber leído ni una sola de sus novelas. Por una libra subsané ese error en una librería de lance cerca de Covent Garden. Me pillé Live and let die (inseparable para mí de la canción que Paul Mccartney hizo para la película con Roger Moore) y desde la primera línea me cautivó la manera de Ian Fleming, pese a que muchos dirían que sus libros no han envejecido bien. Si me cautivó a mí, no quiero imaginar a un lector de los años 50, recién salido de un mundo de posguerra y privación. ¿A quién no le gustaría vivir las aventuras del frío y cruel Bond (nada que ver con Pierce Brosnan)? Una vida de viajes en tren, hoteles, restaurantes y bebidas de lujo. Un tiempo en el que fumar era todavía algo elegante. La combinación best seller de violencia, exotismo, erotismo y reflejos de ciencia ficción que nos propone Fleming es tan seductora como el propio Bond. Además el tío narra que es una maravilla, sabiendo de lo que habla. Sus descripciones de la vida nocturna en Harlem, las escenas románticas del tren, la caracterización brillantísima de Mr Big, el malo, o la travesía de Bond por las profundidades submarinas de Jamaica (terroríficos los tiburones) son de las que te hacen silbar de placer mientras lees en el metro.

10 comentarios:
Deberé darle una oportunidad a su obra. Me gustan las pelis de JB para pasar el rato, pero el personaje no me atrae lo suficiente como para interesarme por él a nivel literario. Por lo que comentas, en papel gana.
Es otro rollo. El mucho más real todo que en las pelis. Ian Fleming sirvió en la marina durante la Segunda Guerra Mundial y luego fue jefe de Internacional en The Guardian. Y viajó un huevo. Todo el mundo que acumuló allí está en sus novelas.
Se retiraba a su casa de Jamaica a escribir historias de Bond dos meses al año. Sólo vivió para ver adaptada al cine la de 'Dr No'.
Con esa portada, como para decirle que no...
¿Lo dices por la chica? Dan ganas de decirle que muestre sus cartas.
Para qué, si ya sabes cuáles son: pareja de pezones rojos.
Te hubiera quedado más fino decir pareja de ases.
Me he leído alguna que otra novela de Ian Fleming y son una marcha. Tremendamente entretenidas (e ideales para leer en el metro, sin duda).
Totalmente de acuerdo. Curioso cómo se veían las cosas -política, fumar, beber, machismo, etc.- en la época.
-Roberto: Me hace mucha gracia cómo el tío se fuma un cigarro después del otro y bebe como un campeón pero luego se mete unos tutes físicos que pa qué y ni lo nota.
Joe: Sí, el tío es totalmente macho protector. Además es más frío que la madre que lo parió.
Ian Fleming se murió gracias al uso quizá excesivo durante toda su vida de cigarrillos y alcohol. Así que... también sabía de qué hablaba ;)
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