jueves 23 de diciembre de 2010

'el violonchelista de sarajevo', de Steven Galloway


De mi visita a Sarajevo en 2005 recuerdo principalmente dos conversaciones. En la primera, una mujer me dijo que durante el sitio llegó a alimentarse del caldo resultante de hervir ropa. Esa señora tenía ahora una frutería. En la segunda, un hombre me contó que en la ciudad nadie pensaba en los días de la guerra porque “los problemas de cada día no nos dejan tiempo para recordar”.
Al leer El violonchelista de Sarajevo me conmovió el increíble esfuerzo que hace el autor, Steven Galloway, por asumir los pensamientos y sentimientos de las personas que vivieron el sitio. Por convertirse en el otro. Debió ser para él una experiencia intensísima y dura escribir esta breve novela. Una que nos muestra la cotidianeidad de los sitiados sin concesión alguna: conseguir agua para sobrevivir es una odisea diaria donde fácilmente te saltarán la cabeza a pedazos. Después de leer este libro en el que la gente se juega la vida por un cubo de agua, a uno le da vergüenza dejar el grifo abierto dos segundos más de lo debido. Y sin embargo queda la belleza. El violonchelista encarna esa belleza, también desnuda. La novela te deja pensando que en el universo hay fuerzas suaves que quienes manejan el poder, el dinero y las armas desprecian. Pero están ahí. Siempre estarán. La música es uno de ellos. Novelas como esta son uno de ellos.


Una posdata:
Sergi Llauger, Pedro Escudero Zumel, David Jasso, José Alberto Arias, Joe Álamo, David Mateo, Nuria C. Botey, Miguel Puente Molins, Javier Quevedo Puchal, Emilio Bueso, Ángel Villán, Rubén Serrano, Santiago Eximeno, Miguel Aguerralde y J. A. Laguna Edroso. Esos son los nombres que nos vamos a encontrar en Taberna espectral, una antología publicada por la editorial 23 escalones e impulsada por Nocte, la asociación española de escritores de terror. Una colección de cuentos de fantasmas que hay que leer. Sólo pasar los ojos por la lista de autores da ya escalofríos.

7 comentarios:

Claudio dijo...

Interesante reflexión. Me dispongo a escribir sobre cierta guerra en los próximos meses, y pese a toda la documentación y artículos de primera mano, me quedo con la sensación de que va a resultar distante. Sólo el que vive el horror te podrá dar esos pequeños detalles que te dejan anestesiado con la boca abierta. Hervir ropa, Dios...

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Es que ese es justo uno de los méritos de este tío. Él no estuvo allí. Si no he leído mal, fue a Sarajevo, pero años después de la guerra. Y sobre todo entrevistó a fondo a gente que vivió el sitio. Se nota el pedazo de esfuerzo que hace por meterse en la piel de las víctimas. Se nota que habló con la gente sobre sus sentimientos y sensaciones. Es uno de los méritos de la novela.

Dani dijo...

Hace años leí "El diario de Jasmina"; dietario de una periodista donde narra sus vivencias en los bombardeos sobre Sarajevo. Una brutalidad.

Enric Herce dijo...

Pues acabo de comprobar que lo tenemos en la biblio, y al parecer viene acompañado de un CD. Miel sobre hojuelas.
Por cierto, el otro día viendo las noticias acerca del caos aéreo por las nevadas mostraron una larga cola de gente en la estación de St Pancras intentando encontrar una alternativa al avión. Por unos instantes apareció un tipo con boina verde y bufanda que me recordó a cierto diablo.

roberto dijo...

Guerras y fantasmas. Qué dilema. El segundo está al caer, y el primero lo buscaré en la biblioteca...

J.E. Alamo dijo...

Me has pillado escribiendo a los reyes, incluyo este título y lo hago sabiendo que lo voy pasar fatal viendo lo mal que lo han pasado (pasan) otros. ¡Luego me preguntan porque leo y escribo terror; en algún sitio hay que ocultarse de la realidad!

José Miguel Vilar-Bou dijo...

-Dani: Había oído hablar de ese libro. Me llamó la atención.
-Enric: Estos días aquí han sido la hostia en cuanto a todo eso, pero el de la boina no era yo. Oye, pues te recomiendo que lo leas. Te molará y es muy corto.
-Roberto: Mejor no elegir y cogerlo todo.
-Joe: Tienes razón. A veces necesitamos ocultarnos de la realidad, y otras enfrentarse a ella.