jueves 25 de marzo de 2010

qué divertido

El otro día iba en el metro. Delante tenía sentada a una chica bastante atractiva. Pelo castaño liso recogido en coleta, piel clara, cejas finas y ojos traviesos. Vestía traje de chaqueta, falda estrecha, medias de red y tacón. Sin duda venía de currar de alguna oficina. Iba leyendo una revista. Me llamó la atención la concentración con que lo hacía. En los cuatro minutos (lo conté) que tardó en volver la página, por su rostro pasaron todo tipo de emociones turbulentas y contrapuestas, pero primaba una especie de satisfacción experiencial que le hacía sonreír. Era incapaz de contener en sus gestos los increíbles terremotos que la lectura del artículo despertaba en ella. No exagero: levantaba las cejas, se mordía el labio, abría mucho los ojos, pegaba la nariz al magazine. Sin duda muchas cosas bullían atropelladamente en su cabeza.
Claro, a mí me vino la curiosidad por saber qué leía. Qué reportaje era capaz de hacer circular tal tren de sentimientos diferentes por una misma cara. Y estuve esperando pacientemente los cuatro minutos que tardó la muchacha en pasar de página. Lo hizo. ¿Y qué era? Era una foto del guaperas de Crepúsculo. Se me escapó una risita. Se dio cuenta. Me miró con sonrisa traviesa y continuó leyendo, esta vez sí, la entrevista.

25 comentarios:

David Mateo dijo...

Si la muchacha está buena, uno reza para que se produzca un milagro y su interés proceda de algún artículo o una entrevista que trate sobre ti. Inevitablemente,, descubrir que se trata del prota de Crepúsculo o del capullo de CR9 hace que regreses a la triste realidad.

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Ya, por desgracia no se trataba de alguno de los numerosos reportajes que la prensa británica suele dedicarme. Times, Guardian, London Review of Books... lo tengo aburrido.

Claudio dijo...

Para que dudéis del poder de una imagen. Por contra, a ti también te produjo ciertas sensaciones ver a la chica mona leyendo la revista (y no hago sangre)

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Hombre, lo que me llamó la atención era cómo la chica vivía la foto. A saber qué pasaría por esa cabeza.
Londres está saturada de gente guapa (yo, por ejemplo) así que al final eso ni te sorprende. Ya lo verás cuando vengas.

J.E. Alamo dijo...

¡Pero hombre! Ahí tenías que haberte lanzado a la yugular mostrándole que tus colmillos son tan afilados como los del pavito vampirito...O más incluso.

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Uf, Joe. Es que me está saliendo la muela del juicio.

noe dijo...

jejeje, el vampiro ficticio está volviendo locas a las chavalas. Lo que puede hacer una foto, jerjejejej.

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Un amigo fue a ver la película y que cuando salía el tío se escuchaban gritos y todo.
Pero no os hagáis ilusiones, chicas. Es todo Photoshop. En realidad el tío es bizco y tuerto, si es que eso es compatible.
Ah, y mellao.

Mon dijo...

Desde que voy al trabajo en coche echo de menos observar a la gente que me rodea. Se aprende mucho en el transporte público. ¿Qué tal por Bruce Rd?

José Miguel Vilar-Bou dijo...

¡Ey! ¿Te gusta conducir?
Pues os iba a escribir porque vuestra habitación tiene dueña desde ayer. Es una inglesa que se llama Shnai. Luego hay una escocesa y la eterna finlandesa. Y luego yo, que aquí sigo.
Ah! Vuestras plantas viven!

Sim dijo...

Soy de pueblo. Cuando voy a Madrid en el metro se me van los ojos (además de a las mozas de la capital o partes de ellas) por la gente que lee. Es mórbido. Necesito sabe qué leen. meto la cabeza, ojeo de soslayo (oh, cuanto odio las editoriales que no ponen el título del libro en cada página). Ahora, con la presbicia, me va peor... Tengo que sacar las lentes, un desastre...

Nota. Que pena que leyera Crepusculo, es poco sorprendente. Yo una vez pillé a una polaca tremenda leyendo un devocionario del Sagrado Corazón. Estaba camuflado y forrado con papel de periodico, y encima en polaco, pero cuando ya todo parecía perdido, abrio la primera y ahí estaba un sagrado corazon...

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Yo también soy de pueblo. En concreto de Alfafar, nombre que evolucionó de un término árabe que significaba "pueblo con agujeros"... no sé por qué.
Eso de que deberían poner el título en cada página es verdad. A mí también me pasa que muchas veces me quedo con ganas de saber qué lee el prójimo en el metro.
Un caso curioso de lectora: Una musulmana de las de pañuelo leyendo 'El extranjero' de Albert Camus.

roberto dijo...

Yo saco una conclusión. Cuando nos entrevisten, que pongan la foto de un guaperas. Que si así damos cuatro minutos de felicidad...

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Para guaperas nosotros, Roberto. Deberíamos formar un colectivo de escritores sexies o algo así.

Dani dijo...

La revista seguro que era el "Cuore". Es un magazine que crea pasión, muy bueno, lo recomiendo; aunque no sé si en Londres también se publica...
Me apunto al colectivo de sexies.

Salva dijo...

No era el Cuore, sino el Alfafar Times.

José Miguel Vilar-Bou dijo...

-Dani, no pude verla, pero era una de estas típicas de tendencias con entrevistas, moda, cómo sorprender a tu pareja en la cama, etc.
-Salva, ¿para cuándo ese calendario de correctores desnudos que tenías en mente?

Salva dijo...

Ya me han dado fecha en Corporación Dermoestética, paciencia...

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Y tanta.

roberto dijo...

Soy un marujo al comentar esto, pero creo saber la razón de que se pegara la muchacha cuatro minutos mirando la foto. He leído que al guaperas en cuestión le han sacado una réplica para el museo de cera (vi la foto y parecía real como la vida misma, hasta el más mínimo detalle; casi me pegué yo mismo cuatro minutos decidiendo si eso era una figura de cera o la foto de la persona).

José Miguel Vilar-Bou dijo...

jeje, hay algo cachondo en eso, ¿no? Lo digo porque el tío ya de por sí parece de cera.

roberto dijo...

Sí, visto así lo tenían muy fácil...

VERONICA LEONETTI dijo...

El metro lo bueno que tiene (por que yo lo veo como algo muy bueno) es que, o te puedes olvidar de quien estás rodeado y concentrarte en el libro o revista de turno, o concentrarte en aquellos que te rodean y hacer tus propias interpretaciones de lo que sea y de la manera que más te guste interpretar. Un perfecto lugar para crear.

Enric Herce dijo...

Tantas emoción desbocada y arrobamiento necesariamente tenía que proceder de un estímulo visceral (por decirlo finamente). Las entrevistas culturetas se leen con otro temple...

José Miguel Vilar-Bou dijo...

-Hola, Verónica: Las actitudes de la gente en el metro son de lo más curioso. Les debo una libreta entera.
-Es verdad, Enric. Por un momento llegué a creer en el poder de las ideas.