Pues por estas fechas más o menos hará cinco años que dejé de fumar. Cada día me fumaba tres paquetes de tabaco, es decir, 60 cigarros diarios. Me enganché cuando estaba de becario en sucesos en El Mundo, por lo de donde fueres haz lo que vieres. Estaba muy tonto yo entonces. Casi tanto como ahora.
Por cierto que si alguien quiere escuchar mi aterciopelada voz de ex fumador, el otro día la gente de Babylon Magazine me invitó a intervenir en el magazine que ofrecen en RNE. Entrevistamos al luchador mexicano Resistencia y charlamos un rato sobre este deporte espectáculo. Todo aquí. Muy divertido.
Por otra parte, el blog literario Deprisa, deprisa, que por cierto tiene un formato muy interesante, dedica una reseña a Alarido de Dios.
lunes, 21 de diciembre de 2009
martes, 15 de diciembre de 2009
la quietud que precede
Uno tira de un hilo y no sabe qué viene detrás. Así me sucedió cuando, recién regresado de Italia, escribí el primer cuento de los que componen La quietud que precede. Hasta entonces mi media de producción de relatos era de uno al año, y con suerte. Pero éste primero me llevó a otro, y éste a otro, y éste a otro, y así me he tirado un año.
Conocí a Verónica Leonetti a través de Mariko en unas jornadas sobre libro electrónico. Los primeros tanteos para combinar palabra e imagen dieron buenos resultados pero creo que en realidad no teníamos ningún proyecto.
Hasta que ella propuso que participásemos en el Concurso de Cuento Ilustrado de la Diputación de Badajoz. Quedaban dos semanas de plazo y Verónica se refería a la convocatoria del año siguiente. Sin embargo finalmente hicimos el sprint. Una locura. A ella le correspondía la parte difícil puesto que los cuentos ya estaban escritos y a mí sólo me tocaba esperar. Pero en apenas diez días todo el material estaba listo. Recuerdo mi sorpresa la tarde en que quedé con Salva Montesinos para encuadernar La quietud que precede. Sorpresa al reparar en la sensación de unidad, de obra terminada, que estos seis cuentos ilustrados, me parece, poseían.
Y bueno, luego nos dieron el segundo premio del concurso.
Así que un agradecimiento especial para Salva Montesinos, en labores de encuadernador-impresor clandestino, además de feroz corrector. También para Ximo Baixauli, implacable e insobornable también en la corrección, siempre con los manuales de estilo de prensa bajo el brazo. Y para Antonieta, de la Diputación de Badajoz, por el mimo y profesionalidad con que nos ha atendido siempre. Y no puedo dejar de nombrar a José María Oliver, que en cuatro días de viaje por Andalucía me nutrió de varias de las historias que en este libro se pueden leer.
Aquí tenéis, pues, seis relatos, algunos de fantasmas y otros de otras cosas. Como siempre, sólo puedo garantizar que me dejé la piel en cada palabra. Y enseguida veréis que Verónica Leonetti en sus dibujos también.
Conocí a Verónica Leonetti a través de Mariko en unas jornadas sobre libro electrónico. Los primeros tanteos para combinar palabra e imagen dieron buenos resultados pero creo que en realidad no teníamos ningún proyecto.
Hasta que ella propuso que participásemos en el Concurso de Cuento Ilustrado de la Diputación de Badajoz. Quedaban dos semanas de plazo y Verónica se refería a la convocatoria del año siguiente. Sin embargo finalmente hicimos el sprint. Una locura. A ella le correspondía la parte difícil puesto que los cuentos ya estaban escritos y a mí sólo me tocaba esperar. Pero en apenas diez días todo el material estaba listo. Recuerdo mi sorpresa la tarde en que quedé con Salva Montesinos para encuadernar La quietud que precede. Sorpresa al reparar en la sensación de unidad, de obra terminada, que estos seis cuentos ilustrados, me parece, poseían.
Y bueno, luego nos dieron el segundo premio del concurso.
Así que un agradecimiento especial para Salva Montesinos, en labores de encuadernador-impresor clandestino, además de feroz corrector. También para Ximo Baixauli, implacable e insobornable también en la corrección, siempre con los manuales de estilo de prensa bajo el brazo. Y para Antonieta, de la Diputación de Badajoz, por el mimo y profesionalidad con que nos ha atendido siempre. Y no puedo dejar de nombrar a José María Oliver, que en cuatro días de viaje por Andalucía me nutrió de varias de las historias que en este libro se pueden leer.
Aquí tenéis, pues, seis relatos, algunos de fantasmas y otros de otras cosas. Como siempre, sólo puedo garantizar que me dejé la piel en cada palabra. Y enseguida veréis que Verónica Leonetti en sus dibujos también.
lunes, 14 de diciembre de 2009
tinta fresca, señoras y señores...

Sinopsis:
Lo irreal reside en los pliegues secretos de la vida cotidiana. Esta intuición recorre La quietud que precede. Seis historias de fantasmas y sueños donde los aparecidos habitan en la voz soñadora de los personajes, en el fondo de la memoria e incluso en una receta de cocina. Seis relatos que exploran las sutiles posibilidades de lo imposible.
Accésit del XII Premio de Cuentos Ilustrados de la Diputación de Badajoz.
José Miguel Vilar-Bou. Ilustraciones de Verónica Leonetti
ISBN: 8477961948-9788477961949
96 páginas
Diputación de Badajoz
Más información en La muerte del espejo
viernes, 11 de diciembre de 2009
Pulo
Los fotomontajes de Luis Pulido (Pulo) te dejan incapaz de responder. Te avasallan la imaginación con la forma de un viaje que jamás podrás realizar. Con las piezas de la realidad, alumbra escenas que hasta en sueños pasarían por bellísimo delirio. Y miren qué atmósferas. Me lo ha descubierto Anabel Zaragozí, a quien le doy las gracias por el detalle. No os neguéis el placer de visitar su blog y de pasear por los paisajes indomables de este creador.














miércoles, 9 de diciembre de 2009
'lucha a muerte!' en babylon magazine

Con gran alegría de este cuerpo serrano mío os cuento que el número 8 de la revista Babylon trae un reportaje de un servidor de ustedes titulado Lucha a muerte! y que va de lucha libre mexicana.
Por los cables y enlaces providenciales tengo que dar las gracias a Aitana Carrasco, a Resistencia y a Inés España, con quien, además, he vuelto a hacer tándem periodístico tres años después de los tiempos bruseleiros. Y por último a los capos de la revista, a quienes debo el haber disfrutado como un sarraceno buceando por el increíble mundo de los mazas enmascarados, aunténticos artistas, óiganme.
No se pierdan el resto de la revista más enérgica y creativa del panorama español (y británico), que ya se distribuye gratuitamente en los vuelos de Air Europa.
lunes, 7 de diciembre de 2009
yo tampoco he visto nunca una paloma pequeña

Hace poco, de coña, mi compañero de casa (con el cual y con cuya novia visito cementerios) creó un grupo de facebook llamado Yo tampoco he visto nunca una paloma pequeña ¿nacen ya grandes?. La cosa, como digo, era de broma, pero a los pocos días el grupo alcanzó la friolera de 31.585 miembros algunos de ellos capaces de meterse en encarnizadísimos debates sobre el apasionante tema. Una empresa de diseño de moda ha contactado a mi amigo para anunciarle que ya han sacado a la venta camisetas con el slogan. Y si no os lo que creéis, aquí tenéis el enlace.
Dos posdatas:
Ya ha salido el nuevo número de la revista Imaginarios, consagrada a la fantasía. He leído la palabra sexo en la portada, así que sin duda será un número interesante.
Por otra parte, José María Tamparillas dedida en su blog de Innsmouth una entrada a Calabazas en el trastero. Le agradezco sus comentarios sobre El laberinto de la araña, cuento mío que salió en el segundo número de esta revista-antología.
jueves, 3 de diciembre de 2009
from hell

El otro día hice con unos amigos (los mismos con los que visito cementerios) la ruta por Whitechapel donde actuó el gusano que conocemos como Jack el destripador. Fue horriblemente interesante porque, viendo las calles y las fotos de las víctimas, se te va de un plumazo cualquier rollito misterioso y literario de Londres victoriano con niebla; y comprendes bien el terrible blanco y negro de Eddie Campbell en From Hell. Y de repente te das cuenta de que la de Jack el destripador es sólo una historia de miseria: Miseria por el barrio donde sucedió, con una mortalidad infantil del 55% y más de 1.200 mujeres sin otra salida que la prostitución hacinándose en sus calles. Miseria por la Policía implacable, que si te descubría durmiendo al raso te llevaba al juez y de ahí a 15 días de trabajos forzados sin ningún beneficio. Miseria por los periodistas que utilizaron la muerte de cinco tristes chicas para ganar dinero dando a luz el sensacionalismo (y sólo de ahí que todavía recordemos a Jack). Miseria por todos los animales anónimos que escribieron cartas falsas haciéndose pasar por el criminal y las mandaron a la prensa y a la Policía. Miseria por las asesinadas, jóvenes, alcohólicas y desgraciadísimas. En la última de las mutiladas es casi imposible reconocer un ser humano. Y sobre todo miseria por el asesino, un animal vulgar, zopenco, que escribía con letra de carnicero, lleno de rabia y de rencor, que fue a por víctimas fáciles y después desapareció cobardemente. Un gusano, un grandísimo miserable, de los miles y miles que hubo, hay y habrá en el mundo. Eso es todo lo que veo en Jack el destripador.
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