martes, 31 de marzo de 2009

y otra de arena

Muchas veces he dicho por ahí que dos cosas le han dado vidilla a Los navegantes: la nominación a los Ignotus y, antes, las reseñas y comentarios más o menos informales que fueron proliferando en Internet. Mucho bien le han hecho al libro las críticas publicadas en la Red (gracias a todos sin excepción, señores) porque a su vez animaron a tantos curiosos a pillarse el libro por ahí. Y al final eso es lo que mola: que te lean.
Pero ya llevo demasiado tiempo dándome bombo y resaltando la parte buena de mi negocio. Porque resulta que también hay quien me pone de escritor de mierda para abajo. Así que hoy me he dedicado a recopilar los comentarios de seres decididos a romperme el culo. Podéis disfrutar de estas malas críticas aquí en mi ficha de Casa del Libro. No he cambiado ni una coma de las composiciones poéticas originales.
Hay que ver qué mala sombra tiene el personal, oye. Pero uno al menos me llama señor y otro hasta casi sale airoso en su intento de pasar por irónico. Mi preferida es la última:

Juan Hernandez
Sobre todo lo calificaría de denso, en algunos momentos se convierte en aburrido, en otros ni siquiera sabes el por qué de algunas frases (por ejemplo en un pasaje en el que una criatura amenaza con atrapar a los protagonistas en un lugar sospechosamente parecido a las Minas de Moria, del Señor de los anillos, el Sr. Vilar rompe toda la tensión diciendo que dicha criatura, de repente, se va de vacaciones), o de algunos pasajes (por ejemplo los eróticos) o ciertos detalles (por ejemplo hablar de la guardia civil en una novela de fantasía épica, como se ha calificado).Nada nuevo.

Elisabeth
Me dio la sensación de estar leyendo una novela gore, en lugar de fantastica, una novela llena de pornografia que resultaba incomoda de leer. Lo siento, no puedo recomendarlo.

Dani
No ofrece nada nuevo a lo ya existente. En ocasiones resulta vulgar, además de excesivamente violenta. Muchas escenas hubiera sido mejor dejarlas a la imaginación del lector, o simplemente no incluirlas. Catalogar la obra con la de George R.R Martín... es una comparación exageradísima.

Antón
Un libro con imaginación un poco o medianamente nula, dentro de esto se hace bastante aburrido, historias o hechos muy vistos, sin contar hechos algo escatológicos o incómodos de leer, además el título es totalmente engañoso, como hecho para atraer o vender más, no tiene nada que ver con la historia del mismo, por lo demás, poca historia que no conozcamos. Por otra parte, tachar esta obra de cercana al autor George R.R.Martin, me parece muy, muy impresionantemente exagerada, por muchísimas facetas entre ambos.

Salva
No se lo recomendaría ni a mi peor enemigo, es sin lugar a dudas la peor novela que he leído en toda mi vida. La novela tiene pasajes de lo más soporífero,la trama se estanca en numerosas ocasiones, hay comentarios que pretenden ser humorísticos pero que resultan muy desafortunados, personajes vacíos y unos pasajes eróticos que pueden quedar muy bien en novela rosa, pero para nada en una de fantasía (aunque no sea épica)


Je.

Una posdata:
Ey, ya no tenemos Ociojoven.com, pero sí Ociozero. Reseñas, noticias y un utilísimo listado de concursos que a más de uno le hará destapar el boli. Está de puta madre, por si a alguien le hace pasarse por esta web.

domingo, 29 de marzo de 2009

la quietud que precede, el movimiento que sigue



Quisiera compartir con los condenados a este infierno algunas cosillas en relación al accésit del XII Premio de Cuento Ilustrado de la Diputación de Badajoz que ha obtenido La quietud que precede, artefacto de la pintora Verónica Leonetti y un servidor.
Lo primero es felicitar a Guillermo MacLean y Álvaro Domínguez, ganadores del certamen con El arte de construir recuerdos, que espero tener pronto la oportunidad de leer y disfrutar.
Lo segundo es encabezar este post con el trazo profundo de Verónica Leonetti y la portada que elaboró para nuestro invento. Ya veis que en ella apostamos por la sencillez. Por cierto que se os invita a caer por su blog La muerte del espejo que, al igual que este, anda de fiesta.
Lo tercero es dar las gracias al servicio de Publicaciones de la Diputación de Badajoz que ya nos ha informado de que pronto recibiremos un ejemplar de La sobriedad del galápago obra ganadora en la pasada edición. Con impaciencia se espera.
Lo cuarto es dar las gracias a Mariko por compartir desde La sirenita del mar nuestra alegría.
Lo quinto es reproducir la nota de prensa que la Diputación difundió el viernes dando la noticia del fallo:



Diputación de Badajoz
El trabajo del autor mexicano Guillermo MacLean titulado “El arte de construir recuerdos”, con ilustraciones de Álvaro Domínguez, ha resultado ganador en la modalidad adultos de la XII edición de Premios de Cuentos Ilustrados que se fallaron anoche en una gala celebrada en el Patio de Columnas de la Diputación de Badajoz. MacLean reside la ciudad mexicana de Monterrey y Álvaro Domínguez es natural de Logrono. El accésit ha recaído en el trabajo “La quietud que precede”, con textos de José Miguel Vilar-Bou e ilustraciones de Verónica Leonetti, ambos valencianos. La dotación es de 6.000 € para el triunfador y 1.500 para el accésit más la publicaciones de las obras.
A juicio del jurado, “El arte de construir recuerdos” destila un cierto lirismo en cuentos del imaginario, fantasmas y mar. Por su parte, “La quietud que precede” transita entre la nostalgia y la evocación.
La modalidad infantil ha quedado desierta, según el jurado, por el desequilibrio existente en las obras finalistas entre texto e ilustraciones.
El jurado de esta XII edición ha estado compuesto por el crítico cinematográfico Alejandro Pachón, la traductora y correctora Beatroz Bejarano, la diseñadora gráfica Leticia Bonon, el crítico de arte Martín Carrasco, la poetisa y escritora Sara Mesa, ganadora de la pasada edición de premio, y el doctor en Filología Hispánica Ramón Lloren.
La gala contó con la presencia de la diputada provincial Mª José Hormigo en sustitución de Inmaculada Bonilla, actualmente de baja por maternidad, el director del Área de Cultura, Francisco Muñoz, la jefa del Departamento de Publicaciones, Antonieta Benítez, los miembros del jurado, representantes de la política municipal y otras autoridades e invitados.
La jefa de Publicaciones reveló a los presentes una novedad del premio respecto al resto de ediciones, “la colaboración y participación de centros escolares, este año iniciado con el colegio Enrique Iglesias y el Instituto Bioclimático de secundaria”. Los escolares han tenido acceso a las obras finalistas en la modalidad infantil, las han leído y tras consensuar el mejor trabajo decidieron conceder una mención especial a los cuentos “Buuu, buuu, buuu y otros sustos divertidos”, procedente de Argentina, y “Sígueme contando” de los pacenses Ismael Vinagre y Francisco Javier Martínez.
Mª José Hormigo, por su parte, indicó que a esta XII edición se han presentado 108 obras procedentes de la mayoría de las comunidades autónomas de España y de varios países latinoamericanos, dato indicativo de que “existen convocatorias como ésta que ayudan a la cohesión cultural de la comunidad hispana en el mundo, y máximo en un premio de cuentos ilustrados único en la región y de los pocos que existen en nuestro país”.
Como actividad paralela se organizó una exposición con las obras finalistas y los trabajos publicados de la pasada edición.


Lo sexto es citar algunos de los medios en los que ha aparecido la noticia, y que son:

Público
Metro
adn
El Confidencial
Extremadura 24 horas
Hispavista Noticias
eleconomista.es
El Periódico de Extremadura
La Crónica de Badajoz
24 horas
Extremadura al Día
Región Digital
Pasión por la Cultura
La Opinión de Málaga
Hoy

Y lo séptimo, y con ello llegamos al séptimo infierno, es daros las gracias por vuestros comentarios que animan mogollón. Y vaya también un recuerdo para las personas con las que he compartido las experiencias y conversaciones que han hecho posibles estos cuentos: Isabella Carissimo, José María Oliver, Visnja Jovanovic, Noe López y mi señora madre.

Una posdata:
Por fin me llegó por correo Friki, la novela infantil de Enric Herce, autor asiduo de esta mala tierra infernal, que va con ilustraciones del tatuado dibujante David Rus. Poco tardaré en arrugar el lomo de mi ejemplar.

¡Salud!

jueves, 26 de marzo de 2009

¡extra, extra...!

Tenía hoy previsto meter un post sobre la revista Grádina, pero ha surgido un imprevisto de esos que el cuerpo agradece. Ya he dicho alguna vez que en esto de escribir lo mismo no te pasa nada que de repente se suceden las buenas nuevas. Y este es el caso, porque un servidor y la pintora Verónica Leonetti hemos sido premiados con el accésit del concurso de Cuentos Ilustrados que organiza la Diputación de Badajoz, hecho que refuerza mi fe en los relatos fantasiosos y de terror que llevo meses currándome.
Lo hemos logrado con La quietud que precede una recopilación de cuentos sobre fantasías posibles donde abundan los fantasmas, las ensoñaciones y el mar.
A Verónica Leonetti le correspondió el hueso duro, puesto que la parte escrita ya estaba hecha y no me quedaba más que elegir los textos para armar la criatura más coherente y viva posible. Al final logramos cerrar el asunto y mandar el artefacto todavía humeante por correo urgente y certificado. En ello contamos con la ayuda inestimable de Salva Montesinos, habitual de estos antros infernales, metaprologuista y encuadernador feroz. Por cierto que se está enterando de la noticia ahora mismo.
La llamada anunciadora, con entrevista sorpresa incluida, me ha pillado en plena celebración del cumpleaños de mi padre, y aquí me tenéis bailando sobre un pie y contento como un perro. Va desde aquí un agradecimiento a los organizadores y al jurado, con cuyo presidente he tenido la oportunidad de intercambiar unas palabras.
Así que nada, una nueva muesca en el revólver y a seguir inventando balas de plata. Pero cómo me gusta el sonido de los disparos.

martes, 24 de marzo de 2009

celta

Hay algo insoportablemente bello y arrebatador en la música celta. Posee la fuerza del océano helado y de las praderas inmensas. Tiene el poder misterioso de acercar orillas y romper fronteras. Muchos aquí en Valencia son presa de esa seducción. Unos nos conformamos con escuchar, otros agarran el instrumento y tocan. Se les puede encontrar en la web Amics de la gaita, una asociación que une a amantes de la música celta, folk, nordtradicional, gallega y asturiana. Ofrecen cursos y conciertos y llevan ya años alegrando las noches en muchos bares y escenarios de por aquí.
Hace poco me encontré en el tren a Nelo Mascarós, animal de música y vicepresidente de la asociación. Nos conocemos desde la adolescencia y es el artífice de algunos de los mejores arreglos y sonidos que arropan a Isidro Gómez, cantautor y pese a ello amigo del que ya he hablado alguna vez en estos antros infernales.
Parece ser que los Amics de la gaita andan montando un festival al que acudirán músicos de Galicia y otros lugares, y que la van a liar gorda. Si hay curiosidad podéis averiguar más aquí.

Una posdata:
Con la falta de reflejos internáuticos que me caracteriza os propongo un garbeo por Literatura Prospectiva, un proyecto que se propone acercar la ciencia ficción al público generalista y en cuya web abundan el debate y la información viva e interesante. Para ello se han aliado importantes nombres del género en España que todos conocemos junto con el colectivo Xatafi, Stardust, Literatura Fantástica de Mariano Villarreal, NGC3660 y Tercera Fundación. Ya me diréis.
¡Salud!

domingo, 22 de marzo de 2009

calabazas en el trastero



A veces llego a olvidar que este blog nació con el innoble y miserable fin de promocionar mi sucia carrera literaria. Pero el viernes me dieron la noticia: mi cuento El laberinto de la araña formará parte de la segunda antología Calabazas en el trastero junto a otros de autores como David Jasso, Santiago Eximeno, cuyos cuentos leo con lápiz de subrayar, o David Prieto.
De los más de veinte cuentos de terror y fantasías posibles que llevo escritos desde verano es El laberinto de la araña aquel del que me siento más orgulloso. Dos meses de curro me costó parir estas ocho páginas. Dos meses delante del ordenador para lograr ensamblar las tres partes del relato, cada una con una lógica, un ritmo y una tensión diferentes que me dejaron exhausto.
Y en plena correspondencia con la falta de principios y la inmoralidad que me caracterizan, copio y pego la nota de prensa directamente del blog de David Prieto:

Antología 'Arañas'

La segunda convocatoria de Calabazas en el Trastero concluyó el pasado 28 de febrero tras recibirse 102 obras válidas a concurso. De ellas se han seleccionado las siguientes trece que compondrán la segunda antología de la colección, la cual llevará por título Arañas:

Cirujano (Miguel Martín Cruz)
El laberinto de la araña (José Miguel Vilar-Bou)
El nido se mueve (Curro Esteves)
Fumigator Commando (Víctor Núñez)
Monasterio de Cartuja con torre y araña (Miguel Cisneros Perales)
Ojos de araña (Marta Altadill Castillón)
Omnes vulnerant (David Prieto)
Simetría entomológica (Manuel Mije)
Sobredosis de éxito (José Manuel Fernández Aguilera)
Strigoi (Juan Ángel Laguna Edroso)
Tarántula (Santiago Eximeno)
Terciopelo rojo (Juan José Hidalgo Díaz)
Viespe (Fermín Moreno González)

La antología ha sido prologada por el presidente de Nocte, la Asociación Española de Escritores de Terror, David Jasso y lleva portada de Pablo Uria.
La organización quiere destacar la elevada calidad de las obras presentadas, así como el importante crecimiento en cuanto a participación, y agradecer la buena acogida que ha tenido el proyecto. Asimismo, recuerda que ya está en marcha la tercera convocatoria del concurso, cuyas bases podéis consultar pinchando aquí.
Para cualquier duda, está abierto el correo electrónico del certamen (calabazas@abadiaespectral.com) y un foro público que encontraréis pinchando aquí.

Más información en http://www.bibliotecafosca.com/

jueves, 19 de marzo de 2009

María Griñó

Seductora la lista de influencias que confluyen en las mujeres-tocado de María Griñó (Castellón, 1966): cómic, pop, estampas japonesas, Manet. Hay en ellas también un no sé qué modernista que fluye bajo su trazo negro y decidido, circulando sobre un mundo de colores vivos y opacos. María Griñó viene del diseño gráfico y cerámico. En la belleza viva de sus personajes se puede percibir. Ha hecho también humor gráfico, decorados para teatro y fondos para dibujos animados. Se metió en la aventura de la pintura hace menos de dos años y el resultado puede disfrutarse en su blog. Mujeres alegres, carnales, musicales. Una elegante invitación al buen humor. Hoy este infierno se disfraza un poco de cielo.

Una posdata:
La sirenita del mar, bitácora aliada de estos antros infernales, se hace eco de mi cuento El hombre borrado, en una entrada sobre terror. Ya sabéis que el cuento se puede descargar en vilarbou.com.

¡Salud!







martes, 17 de marzo de 2009

historias de cafés

En ocasiones me paso de educado. Sin ir más lejos, esta mañana, cuando he ido a pagar el café en el bar de siempre, le he dicho al camarero: "Cóbrese si quiere". Éste me ha mirado extrañadísimo y ha respondido: "Pues claro que quiero. ¿No de querer? A ver si se cree que trabajo por simpático". Luego nos hemos reído los dos.
El otro día me pasó en Paterna que entré en un bar y descubrí que no tenía dinero en la cartera. Era tal mi ansia de café que le pregunté al camarero si se podía pagar con tarjeta. El tío poco menos que se rió de mi ocurrencia y dijo que no. Pero se lo curró: "Anda, te lo pongo igual. Invita mi jefa".
Otra vez estaba en Cartagena y, a eso de las diez de la mañana, pedí un café en un bar. El camata me lo trajo y al probarlo descubrí que tenía tanto whisky como una bolsa de sangre donada por Humphrey Bogart. Reitero que eran las diez de la mañana. "Disculpe", le dije al sujeto. "Me ha traído un carajillo y yo quería un café normal". El individuo me miró irritado y dijo: "¿Qué pasa? ¿No le gusta? Pues le traigo otro". "No es que no me guste"; repliqué. "Es que yo he pedido un café y esto es un carajillo". "Ya, ya. Claro", respondió enfadado mientras retiraba la taza con muy malas pulgas. A los tres minutos regresó con otra y dijo con todo el mal humor del mundo: "Si este tampoco le gusta le traigo otro más, ¿eh?". Volví a insistirle en lo del whisky, pero no me quiso escuchar y se fue refunfuñando. En fin, misterios insondables de la mente humana. Supuse que el mozo tenía algún problema en el córtex.
Otro café memorable lo tomé en Bruselas. Eran las 7.30 de la mañana y me metí en un bar a la espera de que se hicieran las ocho y comenzar mi primer día de curro en esta ciudad. Apenas podía abrir los ojos, pero bien que los despegué cuando vi a un matrimonio cuarentón bebiendo cervezas. Estaban sentados uno al lado del otro. En los 25 minutos que les estuve observando no se dirigieron la palabra. Ni siquiera se miraron. Se limitaban a beber cervezas alzando el brazo como autómatas. Dos birras cada uno. Y yo me quedé pensando: "Esto es amor".
Otra vez me fui de excursión en moto con un amigo. Llegamos a Artana, pueblo de donde es originaria mi familia. Lo digo por si alguien quiere ir a prenderle fuego. Nos metimos en el casino y con el café nos dieron esos típicos sobres de azúcar con frases célebres que tanto molan. Tiré a leer la perla de sabiduría que el azar me había procurado. Y leí: "Es mejor ser negro que homosexual porque al menos no tienes que decírselo a tus padres". No recuerdo quien era el autor, pero sin duda no se trataba de Confucio, Gandhi ni Churchill.
En otra ocasión, en un pueblo de Asturias, haciendo el camino de Santiago, me pedí un café con leche. Iba con un amigo. El camarero nos dijo tan natural: "¿Os echo gotas en la taza?". "¿Gotas de qué?", preguntamos aterrados. "Pues de coñac. ¿De qué van a ser?", respondió en su inocencia. Le dijimos que sí, pero por un instante todo tipo de imágenes horripilantes habían cruzado nuestras mentes.
Tomarse un café con la persona adecuada en el lugar y momento adecuados es bocado divino. Y de todas las modalidades que atesora este ritual me quedo con una mesa al sol; domingo al mediodía; un poco de resaca; con el periódico cerca; solo o con alguien que te sonríe mientras ojea la revista.

Una posdata:
Nos informa el escritor Francisco Illán del VIII Encuentro Nacional de Escritores y Poetas en el Campello, en esta ocasión a favor de la asociación de discapacitados ACA. El encuentro tendrá lugar el 28 de noviembre en el Campello. Si estáis interesados en participar podéis encontrar las bases en el propio blog de Francisco Illán, La cólera de Nébulos.

¡Salud!

domingo, 15 de marzo de 2009

artículos de coña

Algunos conocéis este artículo que publiqué en Sedice hace ya lo suyo, cuando curraba en Italia. Fue una etapa divertida en la que muchos de los que andamos por este blog y por bitácoras vecinas nos lo pasamos muy bien leyéndonos unos a otros y lanzándonos coñas. ¿No les pareció una época entrañable, señores columnistas de Sedice?
Se me ha ocurrido rescatar el artículo 'Vida de escritor' porque al releerlo me he reído un rato y quisiera compartir ese mismo cachondeo con el respetable. Así que aquí va:


Vida de escritor
Me divierte mucho la tele italiana porque, aunque cueste incluso concebirlo, constituye una versión degenerada de la televisión española. Una proyección de lo que es Italia, en definitiva.
Hay en la programación italiana cosas simpáticas como la serie Don Matteo, que protagoniza Terence Hill, caracterizado como cura, y que sigue estando hecho un chaval.
El caso es que el otro día me encontré con un anuncio de café que casi me mata de la risa (tengo tendencia a reír solo). En el anuncio salía un escritor de dos metros con barba de tío viajado, con su jersey metrosexual y la incorregible chupa de piel Dolce&Gabbana que yo creo que los italianos nacen con ella puesta.
En el anuncio, sigo, al escritor con mandíbula de capitán de barco, le acompañaba miss Sicilia 2007 a la que le habían puesto unas gafas para que pareciera como más intelectual. Miss Sicilia llevaba bolso de Prada. Por cierto que una de las cosas más trascendentes que le ha aportado Italia a mi vida es descubrir que Prada y Agatha Ruiz de la Prada no son lo mismo.
Y nada, en el anuncio una voz en off decía algo así como (medio invento):
—Después de un día agotador —dice el cabrón mientras pasea con Miss Sicilia por una feria del libro ojeando novelas. Cuidado no te hernies, hijo de puta—, sólo quedamos mi café y yo.
Entonces aparece el tío con su portátil en un estudio de puta madre hasta arriba de libros con sus gafas Gucci, haciéndose un cafetito y escribiendo con una sonrisa en los labios. Como si escribir fuera pajearse.
Cuando terminó el anuncio vi mi propia cara reflejada en el espejo, porque resulta que vivo en una habitación que tiene tantos espejos como un folladero de puticlub. Una habitación, sí. Con una cocina donde no caben dos seres bípedos. Sobre la mesa está mi portátil donde Internet funciona con la misma extraña frecuencia con la que se ducha mi compañero de piso.
Consulto mi correo. No tengo e-mails de Miss Sicilia, pero sí de mi ex (que, cómo no, está mucho más buena desde que me dejó) llamándome de perro para arriba y diciéndome que le devuelva su trilogía de Paul Auster. Me pregunto qué pata de mesa le cojeará tanto como para que se haya acordado del libro.
En fin, me asomo a la ventana para consolarme con la contemplación del cielo. ¿Y qué encuentro? Nada porque la ventana está rota y no se abre.

jueves, 12 de marzo de 2009

las gafas de sol

Nunca utilicé gafas de sol. Me gusta el sol en la cara, quemándome la pupila. Y me incomoda hablar con alguien sin poder valorarle la mirada.
Sin embargo el otro día me di el capricho y me compré las mismas Ray-Ban que llevan Bob Dylan y John Lee Hooker en la portada de alguno de sus discos. Sabréis enseguida a cuáles me refiero si digo que son las de los Blues Brothers, que las eligieron precisamente para homenajear al viejo maestro Hooker.
Y sólo ahora, con las Ray-Ban sobre la nariz, he comprendido que muchas veces el fin de las gafas no es protegerse del sol, sino escondernos del mundo y de los demás: esconder nuestro cansancio, nuestra tristeza o nuestra confusión. Nuestra timidez o nuestra debilidad. Es fácil parapetarse en la opacidad de las lentes y protegernos así de nuestros congéneres. Cerrar la ventana del alma para que nadie pueda tocarla. Por eso cuando alguien me habla, si llevo las gafas puestas, me las quito. Porque precisamente si hay algo que me cura del cansancio y de la incertidumbre, ese algo es la luz del sol en los ojos.

martes, 10 de marzo de 2009

historia de dos bares

Hace unas semanas que empecé a currar. He invertido parte de este tiempo en hacer algo fundamental en la vida de todo hombre: elegir bar donde tomar el café de antes de entrar en la oficina. Son esos diez minutos gloriosos en los que te acodas en la barra y piensas en tus cosas sin más. Una tregua de dioses al irrisorio precio de un euro (o de 80 céntimos, según Zapatero).
Al principio me metí en una cafetería muy chic, de esas con colores pastel en las paredes y bollería fina. El café era caro pero estaba bueno. Lo que pasa es que de inmediato noté malas vibraciones con el dueño que, por cierto, era gay. Lo supe por su bigote y por el modo en que bromeaba con las clientas acerca de sus maridos. Suelo llevarme bien con la gente, si exceptuamos a los fresadores y a esos malditos afeitadores de gatos. Pero aquí surgió una química funesta: por dos días consecutivos el barman no me devolvió el saludo cuando dije "hasta luego". Una vez me hizo cambiar de mesa y luego me dejó colgado cuando fui a pagarle: cada cual tiene su manera de hacerte saber que no le gustas.
Al día siguiente probé en el bar de enfrente. Este pertenecía a una casta superior: máquina tragaperras, tapas, colillas en el suelo y en la barra botellas de anís el Mono, Chinchón seco y un jamón.
El camarero, un venerable señor de unos sesenta años, también tenía bigote, pero era, desde luego, otro rollo: no sólo me habló de usted, sino que me despidió con un "hasta luego, señor". ¡Señor! ¡Yo!
Llevo ya una semana viendo despertar la calle en este bar mientras liquido el decepcionante An American Dream de Norman Mailer. Y creo que aquí seguiré. Ya me he acostumbrado a lo de "hasta luego, señor".

domingo, 8 de marzo de 2009

las claves del mar


Uno puede pasarse la vida buscando las claves del mar a golpe de respirarlo y de escribir sobre él, que son cosas parecidas. Si hay un rincón del universo donde me entrego a tal juego, es este de la foto. En esas escaleras creí ver hace dos décadas seres vivos en la luna llena. Y brujas y reinos en el cañaveral que ya no existe. Las estrellas convertían el cielo en el absoluto que es. No había mediocres farolas que se creían mejores que el firmamento. Y por eso más de dos y más de tres de los cuentos que llevo escritos desde verano caminan por esta playa y por estas casas donde el viento y la luz siguen transportando el duende que de niño me hablaba al oído.

jueves, 5 de marzo de 2009

el hombre borrado en vilarbou.com

Comenzó el 2 de septiembre, día consagrado a San Antolín, recoge el santoral.
Ese día una mujer dio a luz cuatrillizos en un hospital de Barcelona. Un jubilado fue condenado a prisión por homicidio imprudente al estrangular durante el coito a una prostituta con el cable del televisor. El Gobierno británico aprobó un plan para la fabricación de nuevos submarinos nucleares. Un científico surcoreano aseguró en rueda de prensa que iba a quedarse embarazado. Pero que no sabía quién era el padre. La Policía abrió expediente de expulsión a diez inmigrantes subsaharianos que vivían bajo el puente. Un total de 500.000 personas, según la organización, y 18, según la Policía, se manifestaron contra la política antiterrorista del Gobierno.


Ese es el comienzo de El hombre borrado, un cuento de terror mestizo que salió en Historias Asombrosas, agradecimiento aparte a David Mateo.
Ahora puede bajarse también de vilarbou.com pinchando aquí, y mejorado con una ilustración de mi primo Marc Bou. Es un boceto, pero aun a lápiz merece ser disfrutado.
También la pintora Verónica Leonetti, habitual de estos antros infernales, le ha dado rostro y clase al terror de Fantasmas, igualmente disponible en vilarbou.com. Helo aquí, inquietante y tenue como una sombra sin dueño:
¡Salud!

martes, 3 de marzo de 2009

Friki, de Enric Herce



Hay un tipo que tiene asegurada una suite en el séptimo infierno. Es Enric Herce, habitualísimo de estos antros infernales y escritor tarraconense de simpática sonrisa.
Aunque se estrenó con la novela La luna dormida, muchos le conocimos literariamente con el impecable cuento Anoche Martín habló otra vez en sueños, que apareció en el primer número de la revista Historias asombrosas. Una potente pesadilla en la gran ciudad de inteligente estructura y habitada por vivos personajes.
Ahora Enric salta de nuevo al ruedo con Friki (Edimáter, 2009), una novela infantil a cuya travesía le deseamos toda la suerte del inframundo. El libro, que va con ilustraciones de David Rus, a más de uno nos hará pensar en nuestra infancia. El que no me entienda que lea la sinopsis:

FRIKI
(A partir de 9 años)

Tomás no entiende por qué los niños del colegio le han empezado a llamar friki. De hecho, ni siquiera sabe demasiado bien lo que significa la palabra de marras. Se pregunta si será por su afición a los cómics de superhéroes y a los libros de aventuras y de ciencia-ficción. O tal vez porque prefiere pasar los recreos inventando historias para Marien y Juan en lugar de jugando a fútbol.
Mientras tanto, a años luz de la Tierra, en la sede central de la Organización Estelar de Conflictos Interplanetarios se ha recibido una petición AJ-19. Ha sido formulada por los kranks, una de las civilizaciones más avanzadas de toda la galaxia. Nadie, ni los más viejos del lugar, recuerdan cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que fue reclamado un planeta en nombre del mal uso que le estaban dando sus habitantes.


¡Salud! (y suerte)

domingo, 1 de marzo de 2009

dos antílopes

El jueves estuve en el zoo. Al contrario que nosotros, los animales no eligieron vivir encerrados por propia voluntad. En uno de los fosos había antílopes. Dos de ellos, macho y hembra, enlazaban sus cabezas con ternura, jugaban y hacían algo que en nada se diferenciaba de besarse. Y me quedé pensando que eso es todo: dos mamíferos que el azar pone uno junto al otro para que jueguen y enlacen sus cabezas. Para que se besen y despiojen. Y cada beso que dejamos pasar, cada caricia, no va a volver. Y, como dejó escrito García Márquez en El amor en los tiempos del cólera, cada ser nace con los polvos que va a echar contados.
Todo el mundo es feliz mientras besa. Sería hermoso que la vida entera fuese un beso sin principio ni fin.
No nos diferenciamos en nada de esos cuadrúpedos que encerramos en los zoos. También nosotros somos mamíferos que se alegran ante el calor de la sangre amada. Hemos escrito libros. Hemos jugado a inventar dioses y civilizaciones. Nos hemos exterminado unos a otros por razones siempre vacías. Pero al final somos sólo animales cuyo corazón late por un instante en la incomprensible eternidad. Y ese instante lo es todo. Todo lo que tenemos. Así que un consejo de humano cualquiera: recuerda que tienes piel y labios. Úsalos ahora que eres dueño del mágico calor.