jueves 26 de febrero de 2009

Aitana Carrasco Inglés

Ejerce un laberinto de oficios que podemos fundir en uno: creadora. Y lo que crea tiene tanta fuerza y es tan espectacular que editoriales como el Fondo de Cultura Económica, Kalandraka o Tàndem han dado rienda suelta a sus dibujos, que también han asomado a las páginas de El Cultural y El País. Su obra, sus libros, se dicen hechos para niños, pero los disfrutamos también los adultos. ¿Será porque sus personajes nos permiten volver a imaginar como cuando éramos pequeños?
Si por circunstancias de la vida ves el mundo en gris pásate por Aitaneta. Verás cómo te cambia el día y de repente todo tiene color. Aquí dejo nueve ventanas al universo de Aitana (Valencia, 1978), que nos mete amablemente el cielo en el alma.










martes 24 de febrero de 2009

luz

Entrevisté a Luz Casal hace años para una revista. Durante la conversación percibí en ella esa energía luminosa que caracteriza a quienes creen en lo que son. Luz hace honor a su nombre. Habló del escenario y de las canciones con la pasión de una principiante. Habló sobre aquello de que la felicidad se encuentra en las pequeñas cosas. Todo con una alegría explosiva y sabia que se me contagió durante horas.
Una semana después se hizo público que padecía cáncer. Ella ya lo sabía cuando la entrevisté.
Pero eso no fue lo mejor: al terminar la entrevista le dije: “Luz ya debes estar harta de que te lo digan, pero que sepas que tus canciones me han dado momentos increíbles”. A lo que ella respondió: “Pues sí. Me lo han dicho muchísimas veces, pero nunca me lo habías dicho tú”.

lunes 23 de febrero de 2009

mercuria 05

Ya sabéis que no me va el rollo metalero. Me corté la coleta que nunca tuve después de un concierto de Cradle of Filth y Napalm Death en Valencia. Luego vinieron AC/DC, pero para mí los australianos siempre fueron una banda de blues bendecida con la electricidad del Diablo.
No lo olvido. Y de vez en cuando aún subo a la buhardilla a quemar vida con la guitarra eléctrica, que cada día me suena más vieja y más fea. Y por eso me gusta. Y por eso le doy todo el volumen que puedo al ampli para que me oigan desde la calle. Para que se enteren de lo mal que toco. Porque con esa guitarra aprendí los primeros riffs de Led Zeppelin y de otra gente, y me gustan así como me salen: mal tocados.
Y hablando de las regiones más salvajes del rock: qué interesante ha sido caer por el myspace de Mercuria05, banda cuyo bajista, Víctor Luján, me soporta a su lado con luciferina paciencia en el curro. Lo que hacen se llama pop metal y suena que te cagas y desde los huesos.
Por cierto que andan buscando guitarrista y teclista, por si alguien sabe.
Merece la pena darse una vuelta por su garito cibernético porque tocan de puta madre y, lo más importante, con negra sustancia.

domingo 22 de febrero de 2009

El transistor

Me he bajado a comer al parque. Se estaba bien mirando a las parejas, a las chicas hermanadas con el sol, a los viejos, a los perros jugando en la hierba. Había en el día algo indeterminado que me daba una alegría imprecisa y tonta. He tardado minutos en darme cuenta de que era la música. A mi lado cuatro vagabundos escuchaban Kiss fm en su transistor. Se estaban metiendo con otros dos clochards, que tenían su refugio en el otro extremo del parque, y a los que acusaban de ser “unos borrachos”. Por curiosidad me he fijado y he visto que tenían razón: uno de los criticados estaba rojo en plena mañana y daba vueltas en el banco como Bertín Osborne cuando presentaba Contacto con… tacto.
“Buen provecho”, me ha dicho uno de mendigos, alto y flaco. Y sólo entonces me he dado cuenta de que tal vez no había sido educado por mi parte ponerme a comer en su cara como quien dice. Pero enseguida he reparado en sus bolsas del mercadona y en la alegría con que las vaciaban de pan y mortadela. En el deleite con que recibían el sol en la cara mientras sonaba en su radio una canción de Pereza. Y yo y algunos más que andábamos por el parque compartíamos la música que con generosidad nos regalaban.

jueves 19 de febrero de 2009

nicolae groza

Al venerable pintor rumano Nicolae Groza (Adjud, 1943) le conocí en Lieja gracias a José María Oliver y Ruxy Revollo, quienes hicieron posible la excursión. Ni él ni yo hablábamos francés, así que la comunicación fue tan imposible como divertida. Yo buscaba una portada para Los navegantes y él nos mostró el onírico mundo de colores y seres imposibles que alimentaba día a día en su bellísima casa-taller. En el mismo instante en que vi Los cuatro jinetes del Apocalipsis apoyado en la pared, supe que ese sería el rostro de mi novela: tanto humor y tanto dramatismo juntos eran la difícil combinación que anhelaba yo. Hoy quisiera compartir con los condenados de este Infierno la genialidad de un artista que ha expuesto en Berlín, Tokio, Moscú, Bruselas, Estocolmo, Atenas, Praga, Budapest, Lisboa, Bucarest o Dusseldorf. Pero nunca en España. Fijaos en cómo mezcla el folclore balcánico con sus propios sueños; las técnicas ancestrales de un artesano medieval con Picasso, Goya y Dalí.








martes 17 de febrero de 2009

saviano

No he leído Gomorra, de Roberto Saviano, aunque en Milán, por consejo y favor de Isabella Carissimo, tuve la oportunidad de acercarme a algunos de los reportajes de este periodista. En ellos se destapa como un genuino animal de crónica negra. En las entrevistas (una y otra) que le han hecho en El País habla contundente como una beretta recién cargada con verdades de plomo:

Esa belleza me da fuerzas para contar el mal. Si no existiese esa belleza, no habría esperanza de salir. Pero si la belleza la usamos para cubrir el mal, se convierte en tapadera.

Tengo que canalizar de alguna forma el rencor que siento hacia los amigos que me dejaron cuando escribí Gomorra. Siento odio hacia ellos. Entiendo que la vendetta no es un arte noble, pero me dejaron tirado cuando más les necesitaba. Y la amistad es lo contrario, ¿no?

En su lógica, los mafiosos dividen el mundo entre los hombres con coraje y los cobardes, los que se lo juegan todo por dinero y los que se esconden en una vida llamemos interior. Ellos odian esta imagen que el lector me ha dado de resistencia y coraje, valores que ellos creen que sólo son suyos.

Si un hombre no está dispuesto a arriesgar nada por sus ideas, o sus ideas no valen nada o el que no vale nada es él.


Sa… salud.

Una posdata:
Dice el general Petraeus, nuevo encargado de la estrategia de EE UU en Afganistán: "Tenemos que ser fieles a nuestros valores, que son lo que nos distingue de nuestros enemigos".
Supongo que se refiere a los valores que les llevaron a tirar la bomba atómica, aniquilar Vietnam, masacrar Irak, abrir Guantánamo, inventar a los talibanes en los Ochenta o a mentir sobre las armas de destrucción masiva. ¿O a la cárcel Abu Ghraib, gran corolario de esos valores que tanto les distinguen de sus enemigos?

domingo 15 de febrero de 2009

una reseña

Si exceptuamos los elogios a las ilustraciones de Anabel Zaragozí, en vano he esperado durante meses a que saliera alguna reseña de Después del orgasmo. En ello he tenido el mismo éxito que cuando me inscribí en el concurso Mister Camiseta Mojada 2008 de cierta discoteca de pueblo y me impidieron participar alegando que había sequía.
Pero por fortuna padezco esquizofrenia y mis trastornos de personalidad me llevan a creer a veces que soy Haschich, una vieja gloria del balontiro afgano que fue condenado a cuatro años de prisión por atentar con bomba contra una reunión del tupperware y no haber logrado víctimas.
Ahora que acaba de salir con la condicional, Haschich se ha ofrecido amablemente a escribir la primera reseña de Después del orgasmo, que yo aquí reproduzco para hacerme publicidad. Por mi parte sólo añadiré, dado la de veces que me lo han preguntado, que la novela NO ES AUTOBIOGRÁFICA:


Después del orgasmo, menuda mierda
Por Haschich.

Una vez repuesto de mi intento de suicidio, me dispongo a reseñar Después del orgasmo, tal como prometí a mi antaño amigo José Miguel Vilar-Bou. Tal vez sea lo último que haga antes de autoinmolarme. Podías haber mancillado a mi esposa, José Miguel. Yo te hubiera perdonado. Pero no: tuviste que escribir esto.
Durante la lectura decenas de veces he maldecido a mis padres por haberme llevado a la escuela. El título ya lo dice: Después del orgasmo. ¿Qué viene después del orgasmo? El sopor. E incluso la muerte si eres de esos a los que les va lo de la bolsa en la cabeza.
Con semejante dominio del español, Vilar-Bou podría ser miembro de la Real Academia de la Lengua Hutu.
Este libro es lo más interesante que he leído después del long-seller Cómo escabechar un atún y del polémico Vida sexual del somormujo. Ya estoy esperando lo próximo de JM para regalárselo a mi ex, aprovechando que el Código Penal no tipifica el homicidio mediante lectura de libro nauseabundo.
La novela produce un disfrute no muy diferente al que procura asistir a la autopsia de un ser querido. En sus mejores momentos incluso ligeramente superior.
Los personajes son el gran activo del relato. Tal vez por eso todos tratan de suicidarse en algún momento de la trama. Especialmente conmovedor es el pasaje en que el protagonista exclama en el parque: “¡José Miguel, hijo de puta, no quiero existir! ¡Erradícame!”.
Al final el autor resuelve las contradicciones internas del personaje con un deus ex machina convirtiéndole en un torero transexual adicto a la heroína que rehace su vida junto a un ordeñador de tapires en Moscú.
Asusta pensar que nuestros hijos puedan acceder a través de Internet a documentos como las ejecuciones de rehenes en Irak o a este libro.
En conclusión, una lectura tan aconsejable como quitarse la muela del juicio en la consulta de un dentista del Chad. Aun así, sería injusto decir que Después del orgasmo es una novela aburrida: se limita a arrebatarte las ganas de vivir.
Podríamos incluir a Vilar-Bou en una nueva corriente literaria bautizada por la crítica neoyorkina como neomierda o postvomitismo, compuesta por jóvenes autores que, de no estar medicados, afirman ser perseguidos por Michael Jackson disfrazado de ninja sobre un elefante fucsia.
José Miguel le propuso a Ángel Cristo que le escribiera un prólogo, pero éste declinó el ofrecimiento alegando que tal hecho podría dañar su reputación. Con iguales razones se excusaron Joselito, Toni Anikpe y Julián Muñoz, de cuyo ordenador, además, se había incautado la Policía para devolverlo a su legítimo dueño.
En resumen, un buen libro.

jueves 12 de febrero de 2009

Jessica Piqueras

Qué difícil trabajar las regiones infantiles del arte. Jessica Piqueras posee ese caudal subterráneo que a tantos se nos niega. Por eso sus dibujos comunican con lo más delicado del corazón. Con el niño que permanece en el adulto. En su blog Entre mis lápices nos premia con imaginaciones y retratos trufados de sensibilidad y de textos que los iluminan y engrandecen. Merece la pena bajarse del tren por un rato y perderse en sus creaciones mágicas. Tal vez luego no quieras encontrar la salida.

Una posdata:
Noelia López, habitual de estos antros infernales y sobre todo dueña de las calderas del Diablo, ha ganado junto a Bea Martínez, Joaquín Guillem y Rosa Ruipérez el premio Ser Creativos, que monta la Cadena Ser, en la categoría de creatividad, edición y montaje de cuñas publicitarias. Hay que ser cracks. Un felicidades en llamas.







martes 10 de febrero de 2009

dos meses

Dos meses, señora. Dos meses para escribir un cuento de siete páginas. Tres horas diarias dándole, juro. Primero tuvo casi treinta hojas que se me pusieron chulas y me quisieron vacilar. Y por eso me saqué la navaja para dominar al monstruo hasta en la más escondida de sus frases. Hoy todas me pertenecen y están ahí porque quiero que estén.
Dos meses: el tiempo que tardé en liquidar las 66 páginas de Después del orgasmo. Pero mira, la bestia de 4.641 caracteres ya es mía. La he devorado y puedo pasar a por la siguiente de la lista. Lanzo al aire un párrafo en homenaje a las dioptrías perdidas:

Resultaba una historia trágica. Y Lorenzo Pelham la rescataba, deterioradísima, del pasado como quien desentierra de entre la arena los muros de una antigua civilización. Y una tristeza extraña y centenaria flotaba aún por los pasillos si uno prestaba atención. Era la casa, huérfana de su creador y dueño original. Era tal vez el espectro de la propia amargura que Emile L. padeció el día en que tuvo que marcharse.
Y mientras jugaba a inventar al francés, Lorenzo Pelham se preguntaba si no estaría en realidad aplicando sus propios fantasmas a la sombra de un desconocido porque, al final, la vida que reconstruía cien años atrás en algo se parecía a la suya.
En demasiadas ocasiones quedaba hipnotizado ante el mosaico circular del patio. Y aquella suerte de mantis que ocupaba su centro le avivaba fantasías de marinero. Se entretenía paseando la mano por el laberinto, jugando a descifrar el camino que conducía a su alma. Pero la complejidad era mayúscula, y Pelham terminaba invariablemente perdido entre caminos y bifurcaciones rojas. Se enfurruñaba entonces, pero a la vez sentía alivio por no haber desencadenado al monstruo.

domingo 8 de febrero de 2009

no te preocupes

Hace no mucho llevaba un negocio con un sujeto nacido y criado en el mundo de los prácticos. La cosa empezó mal cuando en un e-mail suyo leí hasta tres veces la frase “no te preocupes”. Más tarde, por teléfono, me la repitió cinco veces más. Tres de ellas incluso de forma consecutiva: “No te preocupes. No te preocupes. No te preocupes”.
¿Qué hice? Evidentemente preocuparme. No tardé ni 24 horas en descubrir que me la había jugado.
Lo de la competencia siempre me ha hecho bostezar. Y me producen risa sincera aquellos que viven la vida como si ésta fuera una perpetua partida de Monopoly. Dinero, dinero, dinero: siempre me han parecido alejados de la realidad y de la vida estos áridos gilipollas hechos a sí mismos. Estos desechos de sí mismos.
Qué le vamos a hacer si vivimos en la Edad Media del Materialismo.
No te preocupes.

Una posdata:
Dice Jesús Franco en El País Semanal: “El porno es el erotismo hecho por imbéciles. Digamos que, en esta vida, el que más y el que menos ha tenido la oportunidad de echar un polvo, así que no es algo muy especial. El erotismo, sin embargo, es un elemento más esencial y más complejo. Al sistema no le gusta el erotismo".

jueves 5 de febrero de 2009

chicago

Inés España y Martin Lêvèque chocaron como meteoros en Bruselas. Ella, fotógrafa y experta en vivir. Él, diseñador libérrimo. Siendo los dos personas de espíritu, es normal que su entente sentimental haya terminado por volverse también artística.
Hoy son nómadas en Chicago y, lo mismo que en Bruselas cuando les conocí, saben transformar la cámara en ojo mágico que atrapa la realidad en su fascinante bola de cristal. Son expertos en descifrar la cara escondida del paisaje. En estas fotos convierten Chicago en territorio de ensoñación. En un mundo propio con piel de invierno y rascacielos.
Por cierto que Inés España es autora del jeto mío que aparece en la solapa de Los navegantes.
¡Salud!







martes 3 de febrero de 2009

una novela inédita

Estando en Bruselas escribí una novela tan buena que el primero que la leyó trató de saltar por la ventana entre alaridos de desesperación. Por suerte su esposa estaba cerca, de modo que le salvó de no matarse dándole el empujón de gracia.
Más tarde, en busca de una explicación al suicidio, un equipo de psicólogos conductuales trató de estudiar las páginas de mi manuscrito. Hoy esos señores conforman el coro del psiquiátrico. Todos los años cantan un villancico por Navidad en el comedor del centro, después de tomarse la medicación.
Tras leer la novela, varios miembros de mi familia han renunciado a su apellido y a suculentas herencias; uno de mis mejores amigos ya no lo es, y otro rompió a llorar en el último capítulo.
"¿Pero por qué lloras?", le pregunté, puesto que se trataba de una novela de humor. No pudo responderme ya que se arrancó la lengua y las orejas con sus propias manos, se cubrió de polvo y se fue a vivir al desierto del Gobi sobre una columna.
Un osado corrector colombiano de guiones de telenovela también sucumbió. Le recuerdo todavía gritando durante la lectura: "¡Mis ojos! ¡Oh Dios, mis ojos! ¡Me queman! ¡Quitádmelos!"
Se la pasé también a un agente literario, mi última esperanza. La Interpol sospecha que hoy, con visado falso y tras varias operaciones de cirugía, vende matasuegras artesanales en el estrecho de Malaca.
Es tal el número de editoriales que han rechazado mi novela que la cifra está a punto de igualar a la de chicas que me dieron calabazas. En este campo mis números son tan buenos que estoy a punto de igualar a Rocco Sifreddi en sentido inverso.
Por cierto que una vez le tiré los trastos a una chica. Su indiferencia no me amedrentó, y le juré que jamás perdería mis esperanzas de enamorarla. Una semana después se sometió a una operación de cambio de sexo.
Recientemente una editorial mexicana se interesó por mi novela. El Gobierno ha reaccionado cerrando escuelas públicas y bibliotecas con el fin de proteger a la población fomentando el analfabetismo.
Ese tipo que atacó a George Bush con unos zapatos pensó primero en arrojarle a la cara dos ejemplares de mi libro, pero el Corán lo prohíbe.
Así que ahí sigue mi novela escrita en Bruselas: en el cajón, esperando nuevas víctimas. Quién se atreve.

domingo 1 de febrero de 2009

rakja y recuerdos

No sé si es porque mi amiga Visnja me ha regalado una botella de rakja y su sabor dorado me ha puesto razonablemente nostálgico. El caso es que he estado ojeando fotos de los días de Serbia y flipo con la vida y con la suerte que tuve de encontrar a quienes encontré. Así que aquí dejo unas pocas imágenes, muy muy pocas, para compartirlas, ya que la rakja la quiero toda para mí.