martes 15 de diciembre de 2009

la quietud que precede

Uno tira de un hilo y no sabe qué viene detrás. Así me sucedió cuando, recién regresado de Italia, escribí el primer cuento de los que componen La quietud que precede. Hasta entonces mi media de producción de relatos era de uno al año, y con suerte. Pero éste primero me llevó a otro, y éste a otro, y éste a otro, y así me he tirado un año.
Conocí a Verónica Leonetti a través de Mariko en unas jornadas sobre libro electrónico. Los primeros tanteos para combinar palabra e imagen dieron buenos resultados pero creo que en realidad no teníamos ningún proyecto.
Hasta que ella propuso que participásemos en el Concurso de Cuento Ilustrado de la Diputación de Badajoz. Quedaban dos semanas de plazo y Verónica se refería a la convocatoria del año siguiente. Sin embargo finalmente hicimos el sprint. Una locura. A ella le correspondía la parte difícil puesto que los cuentos ya estaban escritos y a mí sólo me tocaba esperar. Pero en apenas diez días todo el material estaba listo. Recuerdo mi sorpresa la tarde en que quedé con Salva Montesinos para encuadernar La quietud que precede. Sorpresa al reparar en la sensación de unidad, de obra terminada, que estos seis cuentos ilustrados, me parece, poseían.
Y bueno, luego nos dieron el segundo premio del concurso.
Así que un agradecimiento especial para Salva Montesinos, en labores de encuadernador-impresor clandestino, además de feroz corrector. También para Ximo Baixauli, implacable e insobornable también en la corrección, siempre con los manuales de estilo de prensa bajo el brazo. Y para Antonieta, de la Diputación de Badajoz, por el mimo y profesionalidad con que nos ha atendido siempre. Y no puedo dejar de nombrar a José María Oliver, que en cuatro días de viaje por Andalucía me nutrió de varias de las historias que en este libro se pueden leer.
Aquí tenéis, pues, seis relatos, algunos de fantasmas y otros de otras cosas. Como siempre, sólo puedo garantizar que me dejé la piel en cada palabra. Y enseguida veréis que Verónica Leonetti en sus dibujos también.

14 comentarios:

210 Bruce Rd tenants dijo...

We miss you Jose Miguel! Come back soon!

Polkium dijo...

Ya lo tengo reservado. :D

J.E. Alamo dijo...

Ganas de verte, compartir una birra y pillar ese libro. No sé si aguantaré hasta el 30 ;-D

noe dijo...

El trabajo suele tener recompensa, y esta es una de ellas. Enhorabuena.

Ra dijo...

Con lo que me gustan a mí los fantasmas... :)

Bravo.

Salva dijo...

De nada, hombre. Fue lo último que encuadernó mi máquina, que echa de menos que le des de comer folios tuyos...

José Miguel Vilar-Bou dijo...

-210 Bruce Road: Seguro que me echáis de menos porque esta semana me tocaba limpiar. Es broma... ¡Hasta el domingo!
-Polkium: No pasa nada. Todos tomamos alguna vez decisiones de las que nos arrepentimos...
-Joe: ¡Qué te diré, si aún no he visto el libro!
-Noe: No digas esas cosas. Con lo que me cuesta hacerme pasar por bohemio.
-Ra: Muchas gracias. Son fantasmas tan tenues que si soplas sobre las páginas pueden desaparecer.
-Salva: Ya sabes que el laboratorio secreto nunca deja de trabajar. Cuando te cuente te llevarás las manos a la cabeza.

Cata dijo...

Fantasmas en las recetas de cocina, y había notado yo algo...¡¡enhorabuena!!

Enric Herce dijo...

Aunque ya he vislumbrado algún destello de ella me muero de ganas de pasear por tu vena más sutil. Releyéndolo tal vez suene más porno de lo que debiera. XD

José Miguel Vilar-Bou dijo...

-Hola, Cata: Y dan más saborcillo que la sal.
-Ay, Enric. Esta vez no hay ni palabrotas. ¿Me estoy viniendo viejo?

Aroa dijo...

Este anuncio ha sido como un regalito navideño. Qué ganas de tenerlo.

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Hola, Aroa. Ya tenía yo ganas de dar la noticia. Es un libro muy diferente del anterior en cosas tan importantes como por ejemplo que no tiene palabrotas.

Felmanuel dijo...

¿Este conjunto de relatos es al que hacías referencia en aquella entrada, "Barbecho", hace ya unos meses?

Es un privilegio para mi chica patria que mis 'compatriotas' del Sur te otorgasen este premio. Me gustaría saber si el jurado era consciente de a qué clase de bestia parda se lo estaban concediendo -lo de bestia parda está dicho con cariño, no vaya a ser que luego me lluevan iras-. Habrá que ver el resultado. Además, tiene que ser curioso comprobar el cambio de registro que supone la ausencia de palabrotas, je.

Otro saludo, José Miguel, máquina.

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Muchas gracias, Felmanuel. Bueno, es que para estos cuentos me reformé. Quien haya leído las dos novelas casi no me reconocerá. Pero precisamente por eso me divierto. Escribir siempre igual sería un coñazo.