viernes, 9 de octubre de 2009

carles gomila

Descubrí la obra de Carles Gomila (Menorca, 1978) en una galería junto al mercado de Spitalfield (justo al lado de la iglesia que tanto obsesiona a Allan Moore en From Hell). Enseguida uno se queda cautivado por el misterioso poder de sugestión, por la densa belleza de sus creaciones. Un puzzle infinito de influencias se mezcla en sus superficies. Parece que estamos ante un viajero del tiempo y del espacio en cuya mano se estrechan el art nouveau, Ingres, los restos de un templo clásico, una ola que muere en una playa mediterránea y el pop, si me lo permite. El resultado es una pintura perturbadora en lo claro y en lo oscuro, que te toca extremos opuestos en el entendimiento. Hay una búsqueda de la belleza por caminos extraños y comestibles. Y esa certeza mil veces sentida de que para inventar lo nuevo hay que bucear en lo más profundo del pasado.
No hace falta decir que se aconseja una visita a su web. También se encuentra su obra en este enlace de flickr.
¡A gosar!









10 comentarios:

Salva dijo...

Me gusta la antepenúltima.

VERONICA LEONETTI dijo...

Yo veo algunas como a una mezcla de Klimt con Boticelli. Algo de profano y de sagrado a la vez.
Un trabajo de gran calidad que transmite e inquieta de una manera especial.

J.E. Alamo dijo...

Si tengo que elegir, me quedo la primera pero me parecen todas muy buenas.

Blumm dijo...

El primero es puro Magritte.
Saludos.

MARIKO dijo...

¿Hay que elegir? Son todas fantásticas!

milagros dijo...

Tiene un aire misterioso y algo oscuro que seduce. Son preciosas, la primera me gusta especialmente.

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Si hubiera que elegir, la que más me mueve es la primera. Es como si el cuadro me hiciera una pregunta.

Enric Herce dijo...

Coincido en que esa mezcla de beatitud y vicio, sensualidad y peligro, es lo que hace sus mujeres tan especiales.

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Qué curioso que todos sintamos o intuyamos ese duelo de extremos.

pia dijo...

Pilar Alt Empordà
M'agrada