Algunos sabéis lo de Londres: que me voy. Después de cinco meses de espera, esta noche del martes 25 de mayo cojo el avión a la vertiginosa City. Ella y yo nos conocimos hace un par de semanas. Creo que nos caímos bien.
Parto con los cuadernos pegados al cuerpo y con precaución de traficante de hachís. Van llenos de anotaciones e ideas. Cuentos que me propongo escribir. Otros que deberé repuntar y coser. Otros por desarrollar. Imágenes que serán una historia (o al menos lucharé por ello). Y el acojonante montón de notas que llevo acumuladas para una novela que aún siento de alma incompleta.
Otras veces me fui por puro afán de experiencia. Por necesidad de dejar algo atrás, a la caza de cosas que no existen. Lo curioso es que, buscando chorradas, encontré lo que es importante de verdad. Y que resultó estar en casa.
Hoy me marcho con naturalidad y siendo consciente de todo lo que dejo aquí (joder, hablo como un ministro que acaba de dimitir). De cuántas cosas importantes han sucedido en los últimos meses. En lo escrito y en lo vivido. Mundos que, en realidad, no sé separar.
Por eso corrijo a quien me dice que inicio una nueva etapa. No quiero que sea así. Quiero sólo continuar esta en la que vivo hoy. Crecer en ella. No busco ese algo nuevo que perseguí en otras ocasiones, siendo más jovencillo y sobre todo desorientado. Al fin y al cabo el mundo se mueve y nosotros con él. Estemos donde estemos. Y la vida discurre igual en todas partes.
Echaré de menos muchos ritos (soy tipo de ritos). Muchas costumbres compartidas con otras personas. Muchas conversaciones y muchos lugares comunes. Muchos paseos y bares concretos. Cines. O pizzas con cerveza cierto día de la semana y a cierta hora. Ciertas playas, ciertas calles en ciertos momentos del día. Cierta tertulia literaria de los Hunos. Cenar mientras por la ventana se cuela el viento del Mediterráneo, el canto de sus olas, y luego emborracharse. Sólo espero, amigos, que me guardéis todas estas costumbres para poder retomarlas cuando regrese.
En una caja me llevo las que serán mis próximas lecturas: A sangre fría de Capote, El corazón de las tinieblas de Conrad, Rayuela de Cortázar, Gomorra de Saviano, From Hell de Allan Moore y Eddie Campbell, Cuentos irlandeses de fantasmas y la segunda parte del Quijote.
En la misma caja van trece vinilos: Cohen, Dylan, Doors, Beatles, Pink Floyd y, sin coñas, el Fary. Ahora sólo me falta el tocadiscos. Que me lo tendré que pillar allí.
De todas esas páginas y canciones, y de la ciudad, pienso alimentarme. Y escribir como un perro tantas y tantas cosas que quiero decir y que me arden por dentro.
Pero que nadie piense que os habéis librado de mí. Muy en breve nos veremos. Hay nueva novela por la que luchar y con las letras no se juega. Así que…
¡Salud!
Una posdata:
Enric Herce recoge en su Nudo de piedras la inminente publicación de Alarido de Dios, así como la deUrnas de jade: mentiras, de David Prieto, y Sombras de una vieja raza, de Alejandro Guardiola, finalista del Minotauro. Así que 2009 se pone cachondo y nos inunda y salpica con un orgasmo múltiple de fantasía española que aún no ha terminado.
martes 26 de mayo de 2009
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11 comentarios:
Mud in your eye, mate!
(Olé ese Fary con dos.......:-)
Pásalo muy bien y a ver si el winsitur no te falla al actualizarse y me toca conectarme de forma remota a tu pc para actualizarte la base de datos :P
Bueno, eso es improbable que te pase y si te pasa, yo ya no seré ese becario apático, porque en mes y medio acabo y a otra cosa, mariposa.
De nuevo, pásalo muy bien y que todo sea perfecto por allí.
PD: El otro dia mandé una carta a inglaterra que tenia freepost, de forma que mandada desde inglaterra con meter el sobre en el buzón, sin sellos, la entregaban y se encargaban de pagar los receptores. Si lo llego a saber te pido que la lleves y me ahorro 4 euros XD
¡Dales caña a los malandrines de la pérfida Albión! Aunque, para qué negarlo, con munición pesada como el vínilo de El Fary lo tienes facilísimo para vengar a La Invencible.
Bon viatge!
Mucho vinilo, pero de The Clash, con el que das título al post, no te llevas nada.
Jo vaya culo inquieto que eres muchacho, buena suerte.
Y te vuelves para las firmas de la Feria del LIbro o eso se cancela?
u
Un saludo,
;P
-Gracias, Joe. No te contesto en inglés ni con el arte que le pones tú para no quedar en evidencia ante el respetable.
-Pues, Zumito. Ya de entrada escribo desde un bar con wifi porque mi portátil no pilla internet en la oficina y me está dando por saco. Al menos veo Oxford Street. A ver si a la próxima me traigo un vinilo de Mercuria. Estamos en contacto.
-Ah, Enric. ¿Por qué crees que lo traje? En un mes todos llevarán patillas por Hyde Park y cantarán "dame chocolate que me ponga bien".
-Ya lo sé Alex. Era sólo por hacerme pasar por el bohemio que nunca seré. Lo de Madrid es sagrao. Allí estaré como un clavo si Ryanair no se pone tonta.
-Noe, :-)
Los nuevos caminos siempre traen nuevas ideas. Y aunque creas que no es una nueva etapa, siempre hay un antes y un después de cada vivencia.
Mucha, mucha suerte en esta nueva experiencia! Pero sobre todo, suerte con "Rayuela", aún no conozco a nadie que haya podido acabar de leerla, incluida yo misma.
Ok, José Miguel, on the road again.
See u somewhere and sometime.
-Hola, Verónica. Me has pillado: me da más miedo perderme en Rayuela que en Londres. Conozco a demasiados que se metieron por sus calles y escaparon enloquecidos. Me refiero al libro.
-Hola, Salva. No nos pongamos vaqueros, peregrino. Tendremos muchas ocasiones para abrir latas de conserva. Ya me sé un par de fechas concretas. Aunque bien pensado sí: nos vemos en cualquier lugar donde no hablen nuestro idioma.
Así es, José Miguel. Si no vienes para nuestros ritos y costumbres, ellos irán a ti ;)
A ver, a ver.
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