domingo, 15 de marzo de 2009

artículos de coña

Algunos conocéis este artículo que publiqué en Sedice hace ya lo suyo, cuando curraba en Italia. Fue una etapa divertida en la que muchos de los que andamos por este blog y por bitácoras vecinas nos lo pasamos muy bien leyéndonos unos a otros y lanzándonos coñas. ¿No les pareció una época entrañable, señores columnistas de Sedice?
Se me ha ocurrido rescatar el artículo 'Vida de escritor' porque al releerlo me he reído un rato y quisiera compartir ese mismo cachondeo con el respetable. Así que aquí va:


Vida de escritor
Me divierte mucho la tele italiana porque, aunque cueste incluso concebirlo, constituye una versión degenerada de la televisión española. Una proyección de lo que es Italia, en definitiva.
Hay en la programación italiana cosas simpáticas como la serie Don Matteo, que protagoniza Terence Hill, caracterizado como cura, y que sigue estando hecho un chaval.
El caso es que el otro día me encontré con un anuncio de café que casi me mata de la risa (tengo tendencia a reír solo). En el anuncio salía un escritor de dos metros con barba de tío viajado, con su jersey metrosexual y la incorregible chupa de piel Dolce&Gabbana que yo creo que los italianos nacen con ella puesta.
En el anuncio, sigo, al escritor con mandíbula de capitán de barco, le acompañaba miss Sicilia 2007 a la que le habían puesto unas gafas para que pareciera como más intelectual. Miss Sicilia llevaba bolso de Prada. Por cierto que una de las cosas más trascendentes que le ha aportado Italia a mi vida es descubrir que Prada y Agatha Ruiz de la Prada no son lo mismo.
Y nada, en el anuncio una voz en off decía algo así como (medio invento):
—Después de un día agotador —dice el cabrón mientras pasea con Miss Sicilia por una feria del libro ojeando novelas. Cuidado no te hernies, hijo de puta—, sólo quedamos mi café y yo.
Entonces aparece el tío con su portátil en un estudio de puta madre hasta arriba de libros con sus gafas Gucci, haciéndose un cafetito y escribiendo con una sonrisa en los labios. Como si escribir fuera pajearse.
Cuando terminó el anuncio vi mi propia cara reflejada en el espejo, porque resulta que vivo en una habitación que tiene tantos espejos como un folladero de puticlub. Una habitación, sí. Con una cocina donde no caben dos seres bípedos. Sobre la mesa está mi portátil donde Internet funciona con la misma extraña frecuencia con la que se ducha mi compañero de piso.
Consulto mi correo. No tengo e-mails de Miss Sicilia, pero sí de mi ex (que, cómo no, está mucho más buena desde que me dejó) llamándome de perro para arriba y diciéndome que le devuelva su trilogía de Paul Auster. Me pregunto qué pata de mesa le cojeará tanto como para que se haya acordado del libro.
En fin, me asomo a la ventana para consolarme con la contemplación del cielo. ¿Y qué encuentro? Nada porque la ventana está rota y no se abre.

12 comentarios:

J.E. Alamo dijo...

Buenos tiempos los de sedice y el artículo tan bueno y fresco como cuando lo leí la primera vez. Molto bello, amici. (o como se diga)

Enric Herce dijo...

Lo bien que nos lo pasamos. Y, ¡qué coño! hicimos un buen trabajo, de hecho la portada de Sedice nunca ha vuelto a estar tan activa ni con tanta participación como entonces. Nos cayeron hostias por todos lados, pero la gente bien que leía y comentaba.
Si hubiera existido una moderación de comentarios adecuada, ni más ni menos que la que rige los foros, yo, al menos, no me hubiera hartado de aguantar gilipolleces.

José Miguel Vilar-Bou dijo...

-Sí, fue una etapa muy divertida y con textos realmente buenos. Recuerdo uno tuyo sobre Londres, bellísimo. Y también aquel sobre cine antiguo. Nos hacíamos la pelota unos a otros, pero al menos con fundamento.
-Bueno, Enric. Es que la palma de las columnas polémicas te la llevaste tú, macho. Desde luego que soliviantabas al personal en ambos sentidos. Pero eso está bien, ¿no? Recuerdo un par verdaderamente tremendas...

Enric Herce dijo...

No, si la reacción era la que esperaba, y en cierta forma buscaba. Lo que nunca entendí es que se dejara comentar anónimamente y que usuarios que habían sido expulsados de los foros si pudieran comentar en los artículos de portada y soltar ahí toda la mala leche acumulada. Vaya, que al final a uno le cogía complejo de piñata.

J.E. Alamo dijo...

Estoy contigo, Enric. Las hostias de frente, que así sabemos con quién nos las vemos. Pero el tema está en que el anonimato es el refugio de los reprimidos y "cobarduscos" ¡Qué se la va a hacer!
Josémi, me has dado una idea, que ando yo con las ganas de escribir bajo cero, voy a subir ese artículo de londres que comentas y gracias por la aportación . ;-)

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Pues respecto a los trolls me quedo con una frase de Juanmi Aguilera: Si tu blog es tu casa, los trolls son la mierda. ¿Y qué se hace con la mierda? Barrerla.
Me reí mucho cuando lo dijo, pero tiene razón.
Pues me alegro de animarte a rescatar ese texto, Joe. Ya tienes con qué deslumbrarnos mientras te sube la temperatura escritora.

Anónimo dijo...

Recuerdo lo que me reí con este artículo. Eso es algo de agradecer. Casi tanto como para invitarte a 1 café (o a 1/2 dependiendo del sitio, claro). La verdad es que se echa de menos esa temporada en Sedice...

Sociópata.

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Ya veo que mala hierba nunca muere, Sociópata. Fue una temporada muy cachonda con Sedice. Si caigo por Madrid te invito a que me invites a un café. Seguro que en el futuro hay una buena excusa para caer por vuestras tierras.

Anónimo dijo...

¿Ya ves que mala hierba nunca muere? ¿Estás esperando a que la palme? Sería lo lógico, pero si lo admites se me van a quitar las ganas de invitarte, aviso. Y lo de la excusa para caer... dímelo con tiempo para buscarme yo una excusa para escapar :P

Sociópata.

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Me temo que no aviso: soy de los que aparecen de madrugada en la puerta con una maleta.
Claro que no deseo que la palmes. Si no, ¿a quién gorronearía los 90 céntimos de un café?

jorge dijo...

¡Ojo con ir de madrugada, que me conozco a alguien al que le interesa mucho Solciópata y tiene una catana con ganas de inaugurarla!
Y puestas así las cosas, casi prefiero pagar yo los 1,20 euros, que de 0,90 nada de nada en Madrid.
Y si Sedice aún perudra en la memoria.

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Había oído decir que en su hogar poseían dos tigres dientes de sable, pero no sabía nada de armas blancas. De todos modos se acepta esa invitación cafetera, Jorge.
En la memoria y en Internet, que Sedice está ahí dándole.