Dicen que en el infierno están prohibidas las corbatas. Y que los bares no cierran a las tres. Es allí adonde van los que no dan nada por sentado; los que buscan las dos caras que todo tiene; los que saben que hasta el odio y la violencia tienen raíz y explicación; los que saben que el arte no corta ni mata, pero sí es una de las energías que mantienen vivo el universo. Los que no miden el mundo en euros, dólares ni libras esterlinas.
Lo digo porque durante medio año he estado en el paro y, ya que plato, techo y amor no me han faltado, ha sido medio año de gloria en el que me he sentido ligero y libre como aire: sin roles, sin esclavitudes. Sin corbata. Sin horarios. Le he regalado más horas de las que nunca pude al mar. Y de madrugada he escrito con la furia de siempre.
Pero esta semana, por fortuna, he empezado a currar. Y el maravilloso, perfecto, oasis ha terminado. Como debe ser. Menos mal. De hecho es oasis precisamente porque ha tenido fin. Y al Diablo le doy las gracias por haber cumplido su parte del trato.
Pese a la felicidad que procura escribir y sólo escribir (durante seis meses he vivido en esta ficción) lo que hay en mí de contador de historias necesita un curro. Y no sólo por supervivencia y por pelas, sino porque es de la vida de donde me nutro para escribir. Durante diez años el periodismo me ha alimentado de ideas, lugares, historias y, sobre todo, de personajes. No imagináis los follones en los que me he metido por ahí sólo por tener algo que contar.
Así que ahí vamos, vida.
Una posdata:
Leo que Planeta ha chapado Ocio Joven. Toda una mala sorpresa, porque los autores de fantasía nacional le debemos mucho a este portal. Conmigo se lo curraron un montón con Los navegantes, y me entrevistaron y todo. En Almería y en Huesca tuve el placer de conocer a Akhul y a parte de la gente que le ha dado vida a la web.
Pero pasando de pesimismos porque ya anuncian que volverán en formato independiente, así que seguro que bajo otros nombres y en nuevos lugares nos reencontraremos muy pronto.
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8 comentarios:
pues enhorabuena por tu curro nuevo, espero que not e quite horas como a mí para escribir.
Que vaya muy bien el trabajo nuevo,y que aparte de pelas te de vivencias para contarlas.
¿Me felicitáis por tener que trabajar? Si acaso dadme el pésame, ¿no?
Sé paciente. Te pasará, tarde o temprano: ¡la vida te abrirá la puerta, y te permitirá entrar y dar una gran fiesta!
Força y suerte .
yo te doy el pésame, porque madrugar no es agradable. y sólo espero que aunque te nutra de ideas no te engulla en su rutina, que para mí es como la nada de la Historia Interminable.
-Bueno, Pimypom. Siempre hay algún motivo para una fiesta. Siempre.
-Muy buenas Lady P., que así no te reviento el anonimato. Espero también que tú sobrevivas a la rutina, que te la tiene jurada. Y cuando te agobie móntate en algún dragón de la suerte, que siempre queda uno por llegar.
Siempre nos podemos empachar de ficciones no?
Seguro que sigues escribiendo tanto en el infierno como lo haces en el cielo.
Hola, Verónica. Lo bueno del Infierno es que hace calorcillo, hay mucha gente y se está bien acompañado. El cielo... no sé. Me lo imagino como un anuncio de compresas.
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