miércoles, 29 de octubre de 2008

la palabra huérfana

No sé si es porque vivimos en un mundo audiovisual (donde el analfabetismo decrece mientras hace estragos el analfabetismo funcional), pero cada vez me pasa más que la palabra sola me sabe a poco. No puedo escribir sin imaginar los dibujos, la composición de página y los colores con que acompañaría lo que ande haciendo.
Todo está cada vez más interconectado: es desatinado no concebir la portada de una novela como parte INTEGRANTE de ésta. Eso es algo que en España muchas veces no se asume. En mis meses italianos aluciné con las ediciones que ofrecen las librerías de Milán: bellísimas, modernas, llamativas, arriesgadas, rompedoras. Es algo que echo de menos cuando entro en cualquier tienda española aunque siempre, por supuesto, con notables excepciones. Lo curioso es que precisamente las editoriales más poderosas son las que ofrecen las portadas más sosas y conservadoras mientras que las pequeñas se lo curran con diseños mucho más originales.
Pero no quiero engancharme sólo con la cubierta porque me refiero a todo: al proceso de crear en sí. Por eso estoy felicísimo de haber participado en el proyecto King Kong solidario junto a un montón de colegas, prácticamente todos del ramo fantástico. Digo que mola porque ayer mismo me hice con el libro en Futurama y da gusto ver cómo relato e ilustración se besan y se tocan página a página. Además los beneficios del libro van para Médicos sin Fronteras.
Mi granito de arena es el cuento Rey Kong que comparte espacio con un trabajo guapísimo del artista Alfonso Salazar. En realidad, no es tanto un relato como un pensamiento, pero supongo que contar un pensamiento es contar, así que dejémoslo en cuento.
En el sarao andan metidos Scifiworld Magazine, Norma Editorial, Planeta DeAgostini Comics y el festival de Sitges. Y cómo no, el hiperactivo David Mateo que entre revolución y revolución encuentra tiempo para escribir una novela por año y a quien el Diablo debe ya más de una cerveza.
Ha sido también una sorpresa encontrar en el catálogo a Stygryt, autor de la cabecera de este blog que participa con un dibujo que mola mucho (como todo lo que viene de él) y que es muy de su estilo.
Y hablando de todas estas cosas y de hermanar palabras e imágenes, dejo hoy como postre un boceto a lápiz del dibujante Marc Bou basado en El hombre borrado, cuento mío recientemente publicado en el Historias Asombrosas especial Sitges.
¡Salud!

10 comentarios:

getchell dijo...

La portada lo es todo. Es lo que hace que te pares entre la maraña de novedades y te dignes a mirar el resumen de la contra. ¡Cuántos libros me habré comprado por la ilustracion de portada! Ahi quedan tambien libros maravillosos pero con portadas tan nefastas que hasta daría verguenza pagar por ellas.

Idea para una entrada: comparativa de portadas entre España y el resto del mundo. Es decir, de los mismos autores, claro.

PD: Marc Bou dibuja de puta madre. Que envidia...

José Miguel Vilar-Bou dijo...

No sabía que le pegabas al dibujo.
En cuanto a las portadas, no es sólo los libros que compramos porque nos entran por el ojo, sino los que dejamos de comprar por lo feos que son.
La idea para una entrada que dices es interesante. Un ejemplo que me viene a la cabeza es el de 'El sueño de la razón', de Juan Miguel Aguilera. La edición española está bien, pero la italiana es que es acojonante.

Enric Herce dijo...

Recibí anteayer el catálogo de King Kong solidario y flípé con la calidad de la edición, la cantidad de ilustraciones a todo color y el precio. Pata negra, oigan. Y por una buena causa. ¡Cómprenlo ya!

Con un primo que ilustra así no tienes excusa para que tus obras no luzcan portadas acojonantes, amigo. Bueno, si la editorial lo permite, claro está... :)

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Claro que sí. Arriba el nepotismo. La verdad es que ando buscando la ocasión. No lo niego.
En cuanto al 'King Kong solidario' (¡Cómprenlo!, se lo dice un enemigo del consumismo), cuando lo vi tan niquelao en el stand del Futurama pensé: "¿En serio voy ahí?"
Por cierto que nuestros cuentos van página con página.

Salva dijo...

Pues sí, en un mundo tan superficial como el nuestro, la fachada es importante.
Va, en serio: una buena historia merece una buena portada. E incluso ilustraciones en medio, como en "Después del orgasmo".

El otro día José Miguel y yo comentamos lo buena que era la portada del libro "Los mitos de Ctulhu", de H.P. Lovecraft y otros autores, publicado por Alianza Editorial. Yo ya sabía que los relatos de Lovecraft eran buenos, pero tenía que decidir en qué editorial comprármelos. Al final opté por esa, por la portada.

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Voy casi por la mitad. Es un libro maravillosamente planteado porque lees los cuentos en su contexto: nacimiento, apogeo, decadencia. Antes me había acercado a Lovecraft en libros o relatos dispersos con lo que no capté gran parte de sus elementos más valiosos. Esta antología tiene sobre todo la capacidad de sumergirte en su mundo y la verdad es que lo leo acojonado y sin parpadear.
Por lo de 'Después del orgasmo', las ilustraciones de Ana no aspiran a mero acompañamiento. Ella tiene algo de Leo y no se conformaría con tan poco: sus dibujos son un diálogo continuo con la historia. Son otra voz. Por eso me flipan tanto.
Alguno me ha dicho que no se cansa de ver la portada...

MARIKO dijo...

Vaya... sabía del proyecto King Kong solidario, pero no que el catálogo estuviera a la venta. Nada, a buscarlo y a comprarlo.

Y es un honor compartir autor de cabecera de blog...

Un saludo

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Lo mismo digo. Además la cabecera que te ha hecho el señor está genial. Sty tiene ese no sé qué francés (para curiosos: www.marimcarmenko.blogspot.com)
Y el libro del 'King Kong solidario' es una monada (nunca mejor dicho). En Valencia está, por lo menos, en Imágenes y Futurama.

Salva dijo...

"Después del orgasmo" es de esos libros que te compras/descargas por la portada. De hecho, yo lo considero una colección de dibujos de Ana a la que le han metido letras de relleno :P

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Je-je. Qué maligno. En fin, en los restaurantes hindúes ponen arroz de relleno, pero tiene buen sabor.