lunes, 20 de mayo de 2013

'viñetas para una crisis' de el roto




Algún día se estudiará al viñetista Andrés Rabago García, más conocido como El Roto, en alguna universidad. ¿Pero en qué disciplina? ¿Bellas Artes? ¿Literatura? ¿Periodismo? ¿Filosofía? Porque lo que El Roto nos regala a diario en las páginas de El País podría caber en cualquiera de ellas. Además de fuerza plástica, sus viñetas poseen lucidez, profundidad y honestidad, tres cosas muy escasas en la vida pública y en los medios de comunicación españoles, y por tanto preciosas y muy necesarias. Sus sátiras explican asuntos complejos con una sencillez demoledora. Ridiculizan los asombrosos absurdos a que nos ha conducido el sistema y a los que los partidos políticos y los poderosos han logrado que nos pleguemos. El libro Viñetas para una crisis (Reservoir Books) es una visión desnuda que, parafraseando al propio El Roto, igual que unos rayos X, nos ayuda a verle los huesos al sistema, sea cual sea el disfraz bajo el que éste se nos presente. Y como muestra de ello dejo aquí algunas de las frases que acompañan las ilustraciones de este libro fundamental y, por supuesto, algunas viñetas:

“Fundad cualquier partido y nosotros lo financiaremos para que sea como el resto”
“Es necesario recuperar la confianza de la gente en los estafadores”
“Contaré hasta tres y cuando despertéis no recordaréis nada de lo que ha pasado y volveréis a comprar casas y a invertir en bolsa”
“No os preocupéis, el sistema capitalista renacerá de vuestras cenizas”
“Desde los yates se elevaban voces airadas reclamando más recortes sociales…”
“Hay que buscar posibles alternativas al sistema… para evitar que prosperen”
“Los sindicatos son un anacronismo, repetía machaconamente la marquesa a su caballo”
“¡Qué curioso, si miro mucho tiempo a los números, luego veo borrosa a la gente!”





lunes, 13 de mayo de 2013

‘la insólita reunión de los nueve ricardo zacarías’, del colectivo juan de madre



Después de leer la tercera novela del aquí admirado Colectivo Juan de Madre traté de recordar algo parecido en la literatura reciente y antigua de nuestro país (algún precedente, algún referente) y, la verdad, no lo encontré. Esta novela única, insólita, es la prueba de que, a nivel de intensidad creativa, vivimos un momento único en España: por fin lo fantástico, lo oculto, lo misterioso, lo parapsicológico, lo popular, lo pulp, se han incorporado a la literatura. En alguna manera, La insólita reunión de los nueve ricardo zacarías es parte de la cristalización de un proceso que lleva años fraguándose de la mano de toda una generación de autores, igual que lo son, por ejemplo, las novelas de Emilio Bueso o Ismael Martínez Biurrun. Gracias al Colectivo Juan de Madre, por fin tenemos científicos locos (aunque sería un error reducir a Ricardo Zacarías a la incompleta condición de científico loco), que hacen sus experimentos fantásticos en viejas casonas de la Barcelona de principios del siglo XX. Por fin la Semana Trágica convive con máquinas del tiempo, con viajes imposibles, con tratados de alquimia. Por fin el folletín convive con Borges, con Phillip K. Dick, con Leonard Cohen, con Einstein con Antonio Escohotado, con Julio Cortázar en un crisol total que no discrimina nada, ningún campo del conocimiento o de la cultura. La novela, además de no naufragar en su intento de intertextualidad, es un prodigio de planificación y geometría, pero escrita con una intensidad expresiva, con una prosa emotiva y entregada, que te transportan de la primera a la última página sin dejar de maravillarte en ningún momento en esta fiesta de la imaginación. Mención aparte merece la edición de Aristas Martínez, llevada a cabo con mimo artesanal milimétrico, enriquecida con las ilustraciones de Javier Jubera García. Estos elementos se conjuran para crear un artilugio fascinante y poliédrico. Con todo, el gran secreto que hay tras la magia de las novelas del Colectivo Juan de Madre es, me parece, un amor profundo por las historias y los juegos de la imaginación. El placer de escribir, de crear, de contar en sí mismos. Un instinto tan antiguo en el ser humano como el de la caza.

martes, 7 de mayo de 2013

‘el fin de una época’, de iñaki gabilondo




Ignoro los detalles de la anécdota, pero sí sé que, hace unos años, el escritor Javier Marías escribió un artículo en el que se refería cruelmente a Iñaki Gabilondo como un “avejentado periodista”. Por eso me sorprendió que, cuando meses después Marías publicó nuevo libro, Gabilondo lo invitase al informativo que dirigía en Cuatro para entrevistarle sobre su novela. Esta mano tendida no es algo frecuente en el periodismo español, ni en España en general, un país polarizado, rencoroso y revanchista. Detalles como ese son los que convierten a Iñaqui Gabilondo en el profesional estrella de los medios (expresión que imagino que él rechazaría) al que más admiro. Por eso me he lanzado a leer El fin de una época, el libro en el que, con humildad y sencillez, el periodista, consciente de que una manera de hacer periodismo, la suya, se muere (aunque con matices), deja su legado a la nueva generación de profesionales y estudiantes. Es un texto honesto y autocrítico, que habla de verdades inmutables y que alerta de los peligros que nos acechan en el incierto mundo digital. Nada que ver con los simplismos y extremismos mediáticos actuales que nos tienen a todos tan paralizados y confusos. No me extenderé comentando el libro, sino que me limito a transcribir algunas de sus frases más significativas y certeras:

En poco tiempo el periodista ha pasado de creerse un liberado de la sociedad para vigilar al poder a creerse un liberado del poder para vigilar a la sociedad.

Si el periodismo no tiene algo de misión, entonces no tiene mucho sentido. Ahora el espíritu empresarial se ha apoderado de todos los instrumentos de la organización. Está incluso modificando la ética profesional.

El periodista debería construir para el oficio una trinchera propia, un parapeto desde el que defenderse cuando se transgredan los principios éticos, y no por razones románticas, sino porque el último lugar en que el periodismo podrá conservarse será allí donde sitúe su principio ético.

Se elige esta profesión porque te importa el otro, tu semejante, y porque quieres hacer algo que sirva a la sociedad. Si no son esas las razones, entonces es un oficio muy mal elegido.

Ni el periodismo ni los políticos son capaces de respetar el papel de los protagonistas de la vida, y es esa la actitud que lleva a la gente a contemplar a unos y a otros, periodistas y políticos, como miembros de una secta cuya naturaleza tiene poco que ver con nuestra peripecia vital aunque se nutra de ella. Penetran, succionan la sangre, abandonan a sus víctimas y continuan en su círculo particular de todos los días.

Me horroriza cuando alguien sentencia: “No me cabe la menor duda”, lo cual supone que tiene el cerebro lleno de certezas. Ese es el tipo de persona que a mi juicio carece del más mínimo interés. Me cuesta entender que ya tenga resueltos todos los interrogantes que le plantee la vida, que no le quepa la menor duda donde a mí me caben todas”.

Es legítimo vindicar el derecho de las personas a cambiar su manera de pensar, por muy periodistas que sean. No tiene sentido informar o opinar en función de lo que se espera de ti, de lo contrario nos convertiríamos en impostores.

El temor a defraudar es la razón por la que he visto cometer las más habituales traiciones profesionales.

Intenta ser útil; esa es mi traducción a escala adulta de la obsesión por cambiar el mundo cuando tienes dieciocho años.

Las cosas me parecen cada vez más complejas, más llenas de matices, y la paradoja es que hay que contarlas de una manera más rápida, más corta, más impactante.

El mayor enemigo de la libertad de expresión: el paro.

Desde mi perespetiva, la situación corre el riesgo de irse al garete.

lunes, 29 de abril de 2013

les presentamos ‘lago de como’, de srdjan valjarevic



Cuando, viviendo en Londres, Visnja Jovanovic me propuso que tradujésemos la novela Lago de Como del escritor serbio Srdjan Valjarevic al español no tuve más opción que aceptar, por una razón: la novela se desarrollaba en dos lugares que conocía bien y con los que me sentía emotivamente muy vinculado: Belgrado y el lago de Como, en Italia. Siendo así, mi conexión con esta historia escrita en forma de diario (cada capítulo narra un día, en total treinta) fue inmediata. Pero luego está esa actitud aparentemente “antiliteraria” de Srdjan Valjarevic que, desde una humildad y normalidad desarmantes, nos habla de la vida, de la naturaleza, de las personas, con profundidad, sencillez y sentido del humor. No hay pretensión exhibicionista ni de lucimiento alguna. Narrador y personaje son un tipo corriente al que le gustan el vino, las mujeres y el fútbol y, sólo después de todo esto, escribir. Pero esta simplicidad es sólo aparente. No sé ni cuántas veces he releído ‘Lago de Como’ y siempre encuentro algo nuevo que me enriquece como lector y escritor. Y no deja de sorprenderme lo vivas que están sus páginas, la capacidad que tienen de quedarse en tu memoria. Lo simpáticas que resultan, como si fuesen un amigo que charla contigo de cosas normales, pero a la vez importantes. Valjarevic es un maestro captando la vida. Y también en el empleo de la técnica de la ‘punta del iceberg’, de Hemingway, quien, me parece, es uno de sus grandes referentes.
El editor Román Piña, de Sloper, ha apostado por llevar este éxito internacional a las librerías españolas. El libro, que en Serbia va por su séptima edición, ya ha sido traducido a inglés, alemán, francés, sueco, esloveno y búlgaro. En Viena ganó el segundo premio Bank Austria Literaris 2008, galardón que reconoce las mejores obras de Europa del Este, y en Serbia el Stevan Sremac (2007) y el de la Biblioteca Nacional Serbia (2008). También ha sido premiado en Francia. Srdjan Valjarevic es uno de los escritores más leídos en los Balcanes.
Sólo me queda animarles a que se adentren en la vital aventura de ‘Lago de Como’. Era ya tiempo de que esta novela desembarcase en España y me alegro de haber tenido una pequeña parte en el asunto. Por cierto que le debo un agradecimiento especial al Colectivo Juan de Madre.
Más sobre el libro AQUÍ.

SINOPSIS
Un joven escritor serbio recibe una beca Rockefeller para pasar un mes en Bellagio, en el lago de Como, donde debe escribir una novela. Él, sin embargo, no tiene ninguna intención de escribir y, fiel  a su naturaleza, vitalista y tranquila, prefiere pasar su tiempo explorando los impresionantes paisajes naturales alpinos, en los bares o conversando con los pintorescos invitados de la villa y los habitantes de Bellagio, que conforman una variopinta galería de personajes.
Con un estilo sencillo y desenfadado, pero sobre todo sincero, Srdjan Valjarevic se ha ganado a los lectores de ocho países. Sus páginas llenas de anécdotas y reflexiones de todo tipo (cabe todo, desde el fútbol hasta la naturaleza del alma humana) se quedan en la memoria del lector.
184 paginas
ISBN 978-84-940204-7-6
14€

lunes, 22 de abril de 2013

‘el camino de alejandro’ en la bolsa de pipas



El número de abril de la revista literaria La bolsa de pipas que publica la editorial Sloper viene con un cuento mío titulado El camino de Alejandro, al que acompaña una estupenda ilustración del dibujante Marc Bou, que aquí abajo podéis ver. El cuento, con todo lo corto que es, tiene su pequeña historia. Y ya sabéis lo que me gustan las batallitas, así que no me resisto a contar que la idea de escribir sobre la aventura de Alejandro Magno se me ocurrió en 2005. Era invierno y estaba viviendo en Serbia entonces. Me fascinaba esa carrera hacia adelante y a la vez hacia ninguna parte que emprendió el brillante militar. Un hombre con su ejército atravesando un continente, conquistando, pero sin poder tomar realmente posesión de aquello que iba dejando atrás. Un paseo en la nada. Como hago muchas veces, me guardé la idea en algún cajón interior a la espera de la chispa que le diese forma a todo. Ésta surgió seis años después, en 2011, mientras trabajaba en el proyecto abierto Historia enciclopédica del mundo al revés. Luego Marc Bou, con su inimitable estilo, lo interpretó en imagen y ahora ha saltado al papel gracias a La bolsa de pipas.
Podéis conocer más sobre los interesantes contenidos del nuevo número de esta publicación literaria AQUÍ. Que lo disfruten ustedes.


lunes, 15 de abril de 2013

Ladies and gentlemen... presentación de 'diario de un músico callejero'


Preparativos previos, con el presentador, Xavi Moreno.



El libro, que se vea bien.



La escena del crimen, librería Leo.



Con mi joven vieja amiga Pilar.



Con el escritor José Miguel Cuesta.



Xavi Moreno, último repaso al guión.



El sector heavy del público, curioseando libros de la Segunda Guerra Mundial. 



El espectador más joven.



Concentración momentos antes de "salir a escena".



Última afinación, que con estos cambios de temperatura nunca se sabe.



Norwegian Wood, de los Beatles.





El paciente público.




Aquí ya entrando en materia.




Xavi Moreno en acción.



Tocando Nacidos para perder, letra de Sabina, música de Antonio Flores.



Seguimos charlando de todo un poco con la gente.



Light my Fire, de los Doors.



My friend Pepa & friends.



Tras Halleluja de Leonard Cohen y Like a Rolling Stone de Bob Dylan, terminamos con Todavía una canción de amor, música de los Rodríguez , letra de Joaquín Sabina.


lunes, 8 de abril de 2013

‘intachable’, de víctor santos

Demasiada gente me había recomendado ya que me acercase a la obra de Víctor Santos como para demorarlo más. Me he estrenado con él con la novela gráfica Intachable (Panini Comics) y la experiencia lectora ha sido de diez. Estamos ante un autor total, que domina con soltura lo mismo la viñeta que el texto, que maneja a la perfección todos los lenguajes que componen este género que tan maravillosa madurez ha alcanzado en España en los últimos años (y lo digo sin desmerecer la gran tradición del tebeo español, desde luego). No en vano, el autor se encarga también de rotulación, color, entintado, etc. Con una narración trepidante, diálogos duros e inteligentes y una estética contundente y expresiva, Intachable es una exploración brutalmente clarividente de lo que ha sido la política española en los últimos treinta años, narrada en clave de género negro. Una respuesta a la pregunta de por qué estamos como estamos. Víctor Santos ha construido un personaje, el de César Gallardo, para retratar sin adornos a toda una clase política caracterizada por la corrupción moral y el hambre desmedida de dinero y poder. En este aspecto, al lector se le queda inevitablemente en la memoria el diálogo que Gallardo mantiene con el anciano fundador de su partido casi al final del relato. Y le hace plantearse hasta qué punto vivimos de veras en una democracia.